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La última propuesta que ofreció el sector privado argentino al brasileño es, en realidad, una solución de compromiso o emergencia para encontrar una fórmula para terminar 2004.
Los argentinos querían reducir la participación brasileña, que llegó este primer semestre a 50% del consumo, a menos de 35 por ciento.
Sin embargo, el aluvión de lavarropas llegados en este período desde Brasil, unas 123.000 unidades, producto de un fuerte crecimiento de las exportaciones y de un efecto anticipo (ante la amenaza de las restricciones), hace que sea difícil alcanzar el objetivo de participación en torno a ese 35 por ciento.
Los fabricantes locales de lavarropas reclamaban por el abrupto crecimiento de las importaciones desde Brasil, con relación a lo ocurrido en los rubros cocinas y heladeras. «Más que una avalancha de productos importados, esto parece una guerra entre los fabricantes brasileños a ver quién exporta más a la Argentina», ironizó un fabricante local que no encuentra explicación para el fuerte aumento de los envíos al mercado argentino durante este semestre.
De todos modos, el marco ofrecido por los argentinos conlleva un compromiso de un monitoreo complicado.
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