Demasiado poder sostener el esfuerzo sobre una sola plaza y con el encargo de ponerse «el mercado al hombro», hasta desfigurando una realidad de buena parte del resto que estuvo boyando a lo largo de la semana. Junto con la última rueda, también se notó el cansancio en una Tenaris que tuvo que contribuir al revés: haciendo de lastre en el índice ponderado, con su peso específico de 28%, acusando 2,82% de retroceso durante el viernes.
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Junto con ello, también resultó artífice de un retroceso del volumen, ya que reunió unos 400.000 papeles y en torno de los $ 24 millones de efectivo. Un alto de la gran estrella de estos tiempos, a la que no se le puede reprochar nada. El problema es de la falta de reemplazos y un listado de líderes, que contiene muchos huecos y volatilidades que no responden a ninguna tendencia definitiva. El ejemplo mayúsculo lo constituye Comercial del Plata; inmersa en turbias aguas judiciales, tanto decayó 18% en una rueda, como los reconquistó a la siguiente.
Insólito. Ya sin motores en acción, el desarrollo resultó adverso y tras tocar 1.854 de máxima, el índice retrogradó a 1.824 de mínima y con cierre algo mejorado: 1.830 y 0,70% de rebaje. Sin embargo, el «M.AR.» salvado de Tenaris, subió 0,30%.
En la semana, el Merval supo igual ganarse el sustento, sumando 1,67% a favor y quedando algo por debajo del Bovespa. Pero, con tan particulares perfiles y dependiente de unas pocas plazas, más el aporte consecutivo de una sola de gran peso, lo conseguido es más que meritorio. Como diría un comentarista deportivo: «El resultado no refleja lo visto en el campo de juego...». Se ganó en la ocasión, pero no son los desempeños deseables.
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