24 de abril 2002 - 00:00

Súbito empeño de Duhalde en dólar fijo lanzó otra grave crisis con la renuncia de Remes

Ayer se desató una nueva crisis política en medio de la permanente peor crisis económica de la historia argentina. Lo de ayer no fue necesario y es pernicioso. Se llevó la dimisión del respetado ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, y va a molestar al Fondo Monetario, que debe ayudarnos. ¿Motivo de esta crisis? Uno solo: Duhalde dijo que el viernes próximo está en condiciones de cumplirle al Fondo Monetario la derogación de la criticada reforma de Ley de Quiebras, eliminación total de la ley de «subversión económica» y una fórmula de «sentencia firme» para eliminar el «goteo» del «corralito», o sea salida diaria de fondos por amparos judiciales, descartando totalmente el plan BONEX. Para el viernes próximo, también, promete un nuevo gabinete, con nuevo titular de Economía y un nuevo «plan económico» pero, eso sí, fundado en el tipo de cambio fijo. Esto no lo quiere el Fondo, que propuso cambio flotante y totalmente libre, pero Duhalde especula con que, si le da el resto de lo que pide, puede lograr fijar el dólar sin interferir en el buscado acuerdo de ayuda del organismo. Necesita un ministro de Economía que le acepte ese «nuevo plan» basado en tipo de cambio fijo porque no quiso asumírselo el renunciante Remes Lenicov. Propuso a Alieto Guadagni, que había comenzado a actuar como ministro, entrevistándose inclusive con el renunciante Remes para interiorizarse de la cartera, pero anoche en esa insólita reunión multitudinaria en Olivos hubo una fuerte carga contra Guadagni por parte de algún gobernador y más de legisladores por considerarlo «cafierista» y discutible en actuaciones en el pasado. Si Duhalde pretendía imponer allí a Guadagni, desistió de hacerlo aunque no se descarta igual su designación. Anoche se hablaba también de Javier González Fraga pero fue descartado casi enseguida. Desde el populista justicialista Humberto Roggero hasta sindicalistas como Rodolfo Daer, hubo dislates sobre separar a la Argentina del mundo y no atender reclamos del Fondo para brindar su ayuda. Pero no prosperó entre gobernadores, que permanecieron en silencio frente a interpelaciones de «legisladores que no ganaron con voto directo sino perdidos en listas sábana», señalaron luego molestos por ese tipo de «reuniones entre dispares» que provocó el Presidente.

Por separado Duhalde luego se reunió con el sector radical legislativo y finalmente con gobernadores sólo peronistas, a quienes pidió apoyo más explícito.

Un tipo de dólar fijo no es volver a la convertibilidad, entre otras cosas porque ésta prohibía emitir moneda sin respaldo en dólares y este gobierno necesita hacerlo. Podría no ser objetada por el Fondo si el tipo fijo es alto y realizado con tecnicismo, por ejemplo intervención del Banco Central con compras o ventas según una «banda de flotación». Requeriría una paridad inicial alta como fijó Adalbert Krieger Vassena, en enero de 1967, con el gobierno militar del general Onganía, que devaluó 30% y planchó con tal «colchón» la especulación cambiaria. Pero había sistema financiero y atractivo en tasas para invertir. Hoy no se sabe qué tipo de cambio resistiría cierto tiempo de quietud y si igual no lo alcanzaría el alza de precios dada la desconfianza que genera el gobierno. Más desde la crisis de ayer, aparte de saberse que el actual mandatario no gusta en el exterior y sobre todo ahora cuando se le aleja un ministro que había ganado cierto respeto ante organismos internacionales. El país retrocedió ayer por lo menos hasta saber quién será ministro de Economía y quiénes estarán en el gabinete. No es fácil encontrar un economista -de prestigio al menos- que arranque con una imposición de tipo de cambio fijo a la manera un poco burda que lo exige Duhalde que, en realidad, está pidiendo un «dólar quieto» que no le provoque más problemas. Algo imposible en este gobierno, que se niega a efectuar ajustes de fondo y recibir consejos externos, o los acepta sin convicción.

Dejá tu comentario

Te puede interesar