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24 de abril 2002 - 00:00

Súbito empeño de Duhalde en dólar fijo lanzó otra grave crisis con la renuncia de Remes

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Por separado Duhalde luego se reunió con el sector radical legislativo y finalmente con gobernadores sólo peronistas, a quienes pidió apoyo más explícito.

Un tipo de dólar fijo no es volver a la convertibilidad, entre otras cosas porque ésta prohibía emitir moneda sin respaldo en dólares y este gobierno necesita hacerlo. Podría no ser objetada por el Fondo si el tipo fijo es alto y realizado con tecnicismo, por ejemplo intervención del Banco Central con compras o ventas según una «banda de flotación». Requeriría una paridad inicial alta como fijó Adalbert Krieger Vassena, en enero de 1967, con el gobierno militar del general Onganía, que devaluó 30% y planchó con tal «colchón» la especulación cambiaria. Pero había sistema financiero y atractivo en tasas para invertir. Hoy no se sabe qué tipo de cambio resistiría cierto tiempo de quietud y si igual no lo alcanzaría el alza de precios dada la desconfianza que genera el gobierno. Más desde la crisis de ayer, aparte de saberse que el actual mandatario no gusta en el exterior y sobre todo ahora cuando se le aleja un ministro que había ganado cierto respeto ante organismos internacionales. El país retrocedió ayer por lo menos hasta saber quién será ministro de Economía y quiénes estarán en el gabinete. No es fácil encontrar un economista -de prestigio al menos- que arranque con una imposición de tipo de cambio fijo a la manera un poco burda que lo exige Duhalde que, en realidad, está pidiendo un «dólar quieto» que no le provoque más problemas. Algo imposible en este gobierno, que se niega a efectuar ajustes de fondo y recibir consejos externos, o los acepta sin convicción.

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