Quizás resulte más normal a los funcionarios de Estados Unidos oír de "corral" y "corralito". De bono compulsivo para obligar a la gente. Es que tienen en su historia hechos mucho más avasalladores que ésos. Confiscación directa de todo el oro ciudadano, de la noche a la mañana. Y, por si no tenían bastante para quejarse: al año siguiente se quedaron con toda la plata.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Como se ve, no se venía de una guerra, no existían condiciones que no fueran las puramente económicas, de una crisis que se hacía sostenida e indomable. Y ya se había extendido por todo el mundo, después de gozar de las mieles de los «locos años '20". Para marzo de 1933, todavía primaba una fórmula simple para dar credibilidad a una moneda: la necesidad de un gobierno de convertir el papel en oro, toda vez que el poseedor del papel así lo solicitara. Una convertibilidad clásica, que se ponía cada vez más molesta en una época de crisis extrema y donde no se podía levantar la enorme piedra de 1929. He aquí qué rumbo tomaron para intentar salir de ese estado, de modo drástico y brutal.
Dejá tu comentario