Paolo Rocca anunció ayer en Brasil que el Grupo Techint podría invertir hasta u$s 3.000 millones en una nueva planta siderúrgica que se instalaría en el estado de Rio de Janeiro. La información agrega que Rocca dijo que esa nueva fábrica -que vendría de algún modo a reemplazar a la venezolana Sidor, renacionalizada por Hugo Chávez- estará en el puerto de Açu. En declaraciones a medios de ese país, el empresario agregó: «Analizamos éste y otros proyectos en Brasil».
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Desde las oficinas de Techint en Buenos Aires dijeron no tener comentarios para hacer, más allá del hecho de que «es un proyecto del que se viene hablando desde hace mucho tiempo». Lo cierto es que Techint -desde que el chavismo les arrebató un tercio de su producción mundial de aceros planos al confiscarles su empresa en Venezuela- no ha ocultado que deberá reemplazar esa producción ampliando sus instalaciones existentes, por medio de adquisiciones en el exterior, levantando nuevas plantas o a través de una combinación de todas estas alternativas. El anuncio de Rocca, entonces, parece enmarcarse en esta necesidad, a pesar de que ni el empresario ni sus voceros dieron mayores precisiones.
El diario económico brasileño «Valor» agrega, sin embargo, que Rocca «admitió que analiza oportunidades de inversión en Brasil y confirmó el interés en desarrollar un proyecto siderúrgico en el puerto de Açu, en el noroeste carioca». El proyecto es propiedad de la firma EBX, y allí se fabricarían -según el matutino- tubos y placas de acero.
«Todavía no decidimos nada», agregó Rocca en declaraciones a medios locales. En Brasil, Techint tiene Tenaris-Confab, que fabrica tubos con costura para la industria petrolera.
Compensación
Habrá que ver, de todos modos, si ese proyecto viene a suplir la falta de Sidor que junto con la mexicana Hylsamex y la argentina Siderar (la ex SOMISA) conformaban el holding Ternium que tiene como CEO a Daniel Novegil.
En relación con la nacionalización de Sidor, Rocca declaró en Brasil: «Estamos discutiendo los términos de la compensación financiera». Se sabe que Chávez aspira -y así viene diciéndolo desde que la confiscó- poco menos que a cobrar por quedarse con Sidor, argumentando supuestas deudas del grupo Rocca con el fisco venezolano. Del otro lado, los argentinos piden cerca de u$s 800 millones, un valor hasta «corto» por lo pagado y lo invertido en la planta de Venezuela.
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