«Va a haber noticias que asombran en cuanto a la desocupación. Han mejorado los índices de pobreza, indigencia y distribución del ingreso», advirtió ayer Néstor Kirchner. La declaración comenzó a traducirse enseguida como la posibilidad de que el 21 de julio, cuando el INDEC anuncie el desempleo del segundo trimestre del año, se llegue a un indicador inferior a dos dígitos. En realidad, sin el artilugio de contabilizar a los beneficiarios de los planes Jefes como ocupados, el indicador real es tres puntos mayor. En el primer trimestre, la desocupación fue de 11,4%, pero hace unas semanas el Presidente ya había anticipado que estaba en 10,8%.
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Si el desempleo que se anunciará es finalmente de menos de 10%, no sólo el gobierno habrá logrado uno de los objetivos que asegura perseguir desde que comenzó el mandato, sino que implicaría que la doble indemnización dispuesta en la Ley de Emergencia Económica (hoy en 1,5) quede fuera de uso.
Tanto en su participación en un acto en La Plata (junto con el gobernador Felipe Solá) como en Casa de Gobierno, donde firmó un acuerdo salarial para el sector metalúrgico, Kirchner hizo otras declaraciones que rápidamente se adjudicaron a una contestación a Roberto Lavagna. El martes, el ex ministro de Economía pidió que el Estado no intervenga en el sector privado y que no se utilicen facilismos de subsidios.
Así fue que Kirchner defendió ayer la vigencia de un Estado promotor y defendió las políticas de inversión pública del gobierno para que se apliquen «allí donde no llega el mercado». Además, insistió en la necesidad de que las AFJP desempeñen un rol clave para promover las inversiones en las actividades productivas, en una complementación entre el sector público y el privado.
Estas fueron las principales declaraciones del Presidente ayer:
Hay expectativas de movilidad social ascendente y de que se conforme un empresariado nacional fuerte. Los empresarios deben tener un claro compromiso con el país.
Hubo empresas con mucha rentabilidad que la sacaron del país. Así como el Estado tiene que aprender a promover bien la economía, aquellos que invierten en el sector privado tienen que tener un claro compromiso con el país.
No puedo concebir que en la Argentina haya lugares donde 8% de la población tenga cloacas o 10% tenga agua, a 10 minutos del Obelisco. Ir a buscar la rentabilidad en el agua y las cloacas, elemento esencial de nuestros hermanos, significa un esquema de lucro salvaje e inaceptable.
No se puede pensar que un país puede crecer privatizando.
Queremos una Argentina que no se parezca a 1976, con aquel ministro de Economía innombrable que, junto con otros en los años 90, consolidó un modelo económico.
Lo importante es que la Argentina crezca, pero no un poquito los de arriba.
La provincia de Buenos Aires ha crecido 11% en un año. Es la provincia que más ha crecido.
Las AFJP tienen que jugar un rol muy fuerte en cuanto a la inversión, es decir, a la construcción de capitales que promuevan y no estén meramente mirando cómo pueden especular o tener mayores niveles de rentabilidad.
Los economistas neoliberales quieren crear una contradicción entre la inversión pública y la privada. Cuando se produce un proceso de desinversión, no se puede tener un salto cualitativo de un día para otro.
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