28 de mayo 2014 - 00:00

A trece años de su inicio, Obama anunció el fin de la guerra en Afganistán

El presidente Barack Obama había preparado el terreno para la decisión durante su visita sorpresa a la base  de Bagram, en Afganistán.
El presidente Barack Obama había preparado el terreno para la decisión durante su visita sorpresa a la base de Bagram, en Afganistán.
Washington - El presidente estadounidense, Barack Obama, decidió ayer "pasar página" a la guerra de Afganistán tras 13 años de presencia militar en el país centroasiático, con el compromiso de completar la salida a finales de 2016. Anticipándose a la críticas por su decisión, el líder demócrata consideró que las fuerzas de seguridad afganas demostraron que son capaces de defender su país y "tenemos que reconocer que Afganistán no es un lugar perfecto y que no es la responsabilidad de Estados Unidos convertirlo en uno", enfatizó.

Obama detalló en un breve discurso el plan posterior a diciembre de este año, que marcará el fin de la misión de la Alianza Atlántica en Afganistán (ISAF) y de la guerra más larga de la historia estadounidense.

Estados Unidos pasará de aportar los alrededor de 32.000 soldados actuales a 9.800, reducirá ese número a la mitad para finales de 2015 y abandonará todas sus bases militares en el país centroasiático a finales de 2016, cuando Obama ponga fin a ocho años de mandato.

"Nuestra misión de combate terminará a finales de 2014, mantendremos un papel de asesores, no vamos a volver a patrullar los valles, montañas, aldeas y ciudades de Afganistán, eso será tarea del pueblo afgano", explicó el mandatario desde la rosaleda de la Casa Blanca. "Es hora de pasar página a más de una década en la que el foco de la política exterior ha estado en las guerras de Afganistán e Irak", explicó el mandatario en su intervención, en la víspera del discurso en la academia de West Point.

No obstante, Obama quiso marcar las distancias con la guerra de Irak (iniciada sin mandato de la ONU por George W. Bush) y recordó que a Afganistán, donde llegó a haber 100.000 estadounidenses, "fuimos por necesidad" tras los atentados del 11S en 2001.

Como ya sucedió en Irak, EE.UU. no mantendrá bases militares permanentes en el país que ocupó, ya que al cierre de 2015 se replegará a sus instalaciones en Kabul y en la Base Aérea de Bagram y finalmente desde finales de 2016 limitará su presencia militar a un destacamento en la embajada estadounidense en el país. Antes de efectuar el anuncio, Obama había hablado el lunes con los líderes de los otros países que más tropas aportan a la ISAF: el primer ministro británico, David Cameron; la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro italiano, Matteo Renzi.

Además, telefoneó ayer al presidente saliente de Afganistán Hamid Karzai, con el que Obama ya no conecta como antes y que se ha negado a firmar el vital Acuerdo Estratégico Bilateral (BSA, en sus siglas en inglés), condición puesta por Washington para mantener una presencia militar temporal.

Según altos funcionarios de la administración Obama, EE.UU. tiene la certeza de que ese acuerdo se acabará sellando, ya que los dos candidatos presidenciales afganos que pasaron a la segunda vuelta mostraron su intención de rubricarlo.

"Este acuerdo es esencial para dar a nuestras tropas la autoridad que requieren para satisfacer su misión, mientras se respeta la soberanía afgana", explicó Obama.

A partir de la semana próxima, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, negociará con sus homólogos de la OTAN, el número de tropas de otros países miembro que participarán en este período de transición entre 2014 y 2016.

"Tenemos que reconocer que Afganistán no será un lugar perfecto, pero no es responsabilidad de los estadounidenses que así sea. El futuro de Afganistán lo deben decidir los afganos", explicó el presidente, quien ofreció su apoyo y su compromiso porque el país mantenga su senda de la paz y alejada de la influencia talibán.

Desde hace un año las Fuerzas Armadas afganas tienen el liderazgo en las acciones de combate en su país y desde 2015 Estados Unidos y sus aliados se centrarán sólo en dos tipos de misiones: entrenamiento de las Fuerzas Armadas afganas y operaciones de antiterrorismo contra "el remanente de Al Qaeda".

Estados Unidos confía en que el liderazgo de la organización terrorista tras más de una década de guerra, también y de manera más encubierta con una campaña en Pakistán, está debilitado y pese a que supone aún una amenaza permite tomar este paso histórico.

Según detallaron ayer funcionarios estadounidenses cercanos a Obama, la salida de Afganistán es parte de un "contexto más amplio de nuestra política exterior y de seguridad nacional desde el sur de Asia hasta el Sahel (africano)". La Casa Blanca quiere asegurarse que tras más de una década de guerras y 6.800 soldados estadounidenses muertos (4.500 en Irak y 2.300 en Afganistán) "tenemos recursos suficientes" en la zona.

Agencias EFE, Reuters,

DPA y ANSA

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