11 de julio 2014 - 00:00

Aliados más duros de Netanyahu lo presionan por una guerra total en Gaza

La presencia de tropas y blindados de Israel en la frontera con la Franja de Gaza hace temer el inicio de una invasión por tierra. Ese escenario, reclamado por parte de la alianza gobernante, pero el más temido por los observadores, sería arriesgado para los propios soldados israelíes y generaría aún más víctimas palestinas.
La presencia de tropas y blindados de Israel en la frontera con la Franja de Gaza hace temer el inicio de una invasión por tierra. Ese escenario, reclamado por parte de la alianza gobernante, pero el más temido por los observadores, sería arriesgado para los propios soldados israelíes y generaría aún más víctimas palestinas.
 Gaza y Jerusalén - Mientras crecen las presiones de la comunidad internacional para que cesen los ataques entre Israel y la Franja de Gaza, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció ayer una intensificación de la ofensiva militar contra Hamás, en un intento por aplacar las voces mas duras de su gabinete que exigen una intervención terrestre contra el grupo islamista palestino.

"La operación sigue adelante tal como está planificado", dijo Netanyahu anoche tras reunirse durante seis horas con su equipo de seguridad. "Causamos importantes daños a Hamás, pero atacaremos con mayor fuerza a medida que la operación continúe", afirmó.

Previamente, el premier israelí había dicho que por el momento no se plantea una posible tregua con el grupo islamista que, desde hace días, incrementó los ataques con cohetes contra territorio israelí. "No estoy hablando con nadie de un cese del fuego. No está en la agenda", dijo según reportó el diario Haaretz.

Netanyahu intentó así frenar a los miembros más duros de su gabinete, que le exigen incrementar el castigo a la Franja con medidas para facilitrar las operaciones militares como la interrupción del suministro de electricidad y agua que Israel controla o, incluso, una operación terrestre. El Ejército israelí ya ha convocado a 41.500 reservistas y soldados están apostados con blindados en la frontera.

"Los consejeros legales no permitirían esto", buscó zanjar la polémica el primer ministro, quien aseguró haber ordenado un aumento del número de ataques aéreos precisamente porque un país como Israel no puede permitirse tomar dichas acciones.

Esa orden se concretó ayer en cerca de un centenar de bombardeos más sobre distintos puntos de Gaza, que causaron la muerte a una treintena de personas y elevaron a 88 el número de muertos en tres días de operaciones. De acuerdo al Ministerio de Salud de Gaza, el 70% de los palestinos muertos en los ataques aéreos son civiles. En tanto, los heridos son casi 700.

La aviación israelí atacó entre el miércoles y ayer 750 objetivos mientras que desde Gaza se incrementó el lanzamiento de cohetes contra ciudades como Tel Aviv y Jerusalén. Además, fueron lanzados al menos tres misiles de largo alcance en dirección a Dimona, en el desierto, cerca de donde se encuentra un reactor nuclear israelí.

Según el Ejército israelí, los objetivos fueron lanzaderas de misiles, centros militares de instrucción, supuestos silos y fábricas de armas de los milicianos palestinos, pero también viviendas en las que habitan civiles, lo que desató una oleada de críticas.

La magnitud de la respuesta militar que debe lanzar Israel contra Hamás viene generando tensiones en el seno del Gobierno de coalición desde que fueron hallados muertos los tres estudiantes judíos. A las constantes críticas del ministro de Economía, Naftalí Bennett, miembro del partido Hogar Judío que representa los intereses de los colonos, se sumó a inicios de esta semana la ruptura del pacto electoral por parte del canciller Avigdor Lieberman.

El líder del partido de derecha nacionalista Israel Beitenu anunció la ruptura con el Likud de Netanyahu -aunque sin abandonar el Gobierno- por "divergencias de opinión profundas" sobre cómo resolver el nuevo conflicto con Hamás.

Ayer, Bennett sumó más presión con declaraciones públicas en las que recordó que Israel "está en una región muy difícil". "Tenemos una fortaleza de terror en Gaza, otra fortaleza de terror en Líbano, otra en Siria, otra en Irán... Israel tiene que ser fuerte, debe defenderse a sí mismo muy fuertemente", aseguró.

Según el vocero del Ejército, Peter Lerner, el Gobierno sigue analizando los pros y los contras de llevar adelante una ofensiva terrestre en Gaza. La meta es detener el lanzamiento de cohetes desde allí.

En ese contexto, el presidente de EE.UU., Barack Obama aseguró a Netanyahu que su país "sigue preparado para facilitar un cese de hostilidades, incluido un regreso al acuerdo de alto el fuego de 2012". Enfatizó, además, "la necesidad de que todos los lados hagan todo lo que puedan para proteger las vidas de los civiles y restaurar la calma" y reafirmó el derecho de Israel de defenderse contra los ataques" de Hamás, indicó la Casa Blanca en un comunicado.

Por su lado, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, advirtió que es "intolerable" el uso excesivo de la fuerza por parte de Israel y condenó el lanzamiento de misiles de Hamás. "Los civiles están pagando el precio de la prosecución del conflicto", enfatizó.

El presidente ruso, Vladímir Putin, instó a Netanyahu a poner fin a la confrontación y expresó su preocupación por las víctimas civiles.

En tanto, la organización israelí de defensa de los derechos humanos Betselem recordó que atacar viviendas de extremistas de Hamás "viola el derecho humanitario internacional" y que bajo ninguna justificación es un objetivo legítimo.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud advirtió que los servicios médicos en Gaza están al borde del colapso.

Agencias EFE, DPA, ANSA y AFP, y Ámbito Financiero

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