La desproporcionada embestida ayer de los gremios docentes en solidaridad con los maestros de Chubut y en demanda de mejoras salariales, cerró con una amenaza de más conflictos en caso de que las provincias y la Nación no vuelvan a convocar a negociaciones paritarias "nacionales".
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La arenga es un oxímoron en sí misma: la Justicia ya cerró toda posibilidad de que se vuelvan a realizar discusiones salariales nacionales. En rigor, la potestad de negociar los sueldos de los docentes las tienen las provincias.
El ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, criticó la nueva medida de fuerza (la quinta del año) al afirmar que "cada paro que hace Ctera es un paro político", que "no tiene sentido".
El funcionario expresó que la Confederación de Trabajadores de la Educación "intenta nacionalizar y politizar un conflicto que debe estar en la provincia en la que se ha dado (Chubut)".
Al respecto, el ministro planteó: "¿Cuáles son los motivos del paro hoy? ¿Qué motivos aducen para ir a un paro? Hay una situación de conflicto en Chubut, y ¿por eso tiene que haber un paro nacional?".
La mayoría de las provincias otorgó incrementos salariales del 15% para todo el año y hay incertidumbre en los gremios acerca de si los gobernadores volverán a convocar a negociaciones para mejorar el porcentaje por la aceleración de la inflación tras la devaluación.
Según el sindicato de la CTERA, el paro docente tuvo una adhesión del 90% a nivel nacional.
"Si sigue ignorándose la convocatoria a la paritaria nacional, esta lucha se profundizará", advirtió la dirigente de Ctera, Sonia Alesso.
El preceptor Roberto Baradel, titular del Suteba bonaerense, acusó al ministro Finocchiaro de "no estar a la altura de las circunstancias".
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