5 de marzo 2009 - 00:00

Antisuperhéroes de historieta brillan también en el cine

El director de «300», Zack Snyder, elaboró un entretenimiento formidable con «Watchmen», corrosiva historieta de Alan Moore considerada infilmable por directores aún más experimentados.
El director de «300», Zack Snyder, elaboró un entretenimiento formidable con «Watchmen», corrosiva historieta de Alan Moore considerada infilmable por directores aún más experimentados.
«Watchmen-Los Vigilantes» (Watchmen, EE.UU.-G.B.-Canadá, 2009, habl. en inglés) Dir.: Z. Snyder. Int.: C. Gugino, J.D. Morgan, M. Akerman, B. Crudup, P. Wilson, J.E. Haley, M. Goode.
Luego de hacer un film tan contundente y vanguardista como «300», el director Zack Snyder se impuso un desafío superior: filmar una novela gráfica de DC Comics que no sólo cambió por completo las pautas de comportamiento para los superhéroes de historieta, sino que desde hace mucho tiempo viene siendo considerada infilmable por cineastas experimentados y estudios hollywoodenses.
«Watchmen» transcurre en 1985 de un mundo paralelo donde Richard Nixon quiere ser presidente por tercera vez, Estados Unidos ha invadido Afganistán y la tensión nuclear con la Unión Soviética es inminente. Además, desde 1940, los Estados Unidos han permitido el accionar de grupos de superhéroes enmascarados al estilo Batman, que además de defender la ley y el orden, también pueden combatir en conflictos bélicos, al punto de que la sola participación de dos de ellos da vuelta el resultado de la guerra de Vietnam. Pero en los años 80, la tendencia al gatillo fácil de estos fascistoides adalides de la justicia supuso revueltas populares que culminaron con una ley para su jubilación inmediata.
Con una brillante secuencia de títulos acompañada por «The times they are changing» de Bob Dylan, el espectador es puesto al día sobre los detalles de este absurdo mundo paralelo donde la ficción historietística se mezcla con personajes históricos como Nixon, Kissinger, Andy Warhol o Fidel Castro. Y el relato comienza con el asesinato misterioso -y electrizantemente violento, como todo el film- de uno de estos superhéroes jubilados, «EL Comediante», un personaje impresentable capaz de las peores bajezas imaginables. Este personaje, recordado a traves de flashbacks durante su funeral, explica las cosas así: «¿Qué le pasó al sueño americano? ¡Se volvio realidad!».
Otro horrible superhéroe que se niega a jubilar su disfraz oscuro es Rorschach, un matón repelente cuya máscara adopta distintas formas, como las manchas usadas para tests psicológicos a las que se refiere su alias. Rorschach está dispuesto a descubrir qué tipo de complot hay detrás de la muerte de su viejo camarada de matanzas justicieras, y para eso irá alertando a otros colegas, casi todos traumatizados por sus dobles personalidades y su abrupto retiro. Entre ellos hay un tímido imitador de Batman, una mujer maravilla, un millonario superinteligente y un hombre azul, el Dr Manhattan, mutante etéreo surgido luego del accidente en un experimento de rayos, ahora convertido en un semidios tecnológico que es casi la única esperanza para vencer a los rusos en una guerra nuclear.
A lo largo de sus más de dos horas y media de duración, «Watchmen» tiene imágenes impresionantes, incluso para los más altos standards de efectos eswpeciales de las mayores producciones de Hollywood, y una magnífica estética psicodélica, que respeta con gran rigor el trabajo original de Alan Moore (quien de todos modos no quiso saber nada con este film) y lo transforma con maestría y enorme talento en imágenes en movimiento, dando lugar a visiones alucinantes como la del Dr Manhattan meditando en suelo marciano.
Las escenas de acción son múltiples, todas muy bien filmadas -al mejor estilo «300»- y, más allá de que el espíritu general es de un humor negrísimo y corrosivo, también hay momentos dramáticos como todo lo que tiene que ver con el pasado oscuro de Rorschach, uno de los personajes mejor aprovechados de todo este inquietante conjunto de anti-superhéroes. Si bien no es el tipo de películas donde las actuaciones sean el factor esencial, justamente el trabajo de Jackie Earle Haley como Rorschach y el de Jeffrey Dean Morgan son antológicos. Del mismo modo, la superchica que interpreta Carla Gugino merece un lugar especial junto a la Gatúbela de Michelle Pfeiffer entre las beldades de la historia del comic hecho cine.

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