Aprobación a Dilma cayó 7 puntos en un mes

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Río de Janeiro - Crecimiento económico débil, inflación elevada, caída del saldo comercial: los malos indicadores económicos se suceden en Brasil y afectan la popularidad del gobierno de Dilma Rousseff a poco más de un año de la elección presidencial.

"La única señal positiva fue el alza de la tasa de interés por parte del Banco Central" en 0,5 de punto, a 8% anual, más agresiva de lo que esperaba el mercado, para combatir la inflación, dijo Margarida Gutierrez, experta en macroeconomía de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

"Rousseff sabe que su popularidad está cayendo y que la inflación es un mal muy temido para los brasileños, que tenemos una historia nefasta" en esa área, añadió.

La inflación de mayo alcanzó el 6,5% anual, el techo de la meta oficial, que es del 4,5%, con un margen de tolerancia de dos puntos por encima o por debajo.

Brasil creció un decepcionante 0,6% en el primer trimestre en relación con el anterior, tras un magro 0,9% en 2012 y un 2,7% en 2011. Lejos del eufórico 7,5% de 2010.

En los primeros cinco meses del año, la séptima economía mundial acumuló un déficit comercial de 5.392 millones de dólares, el peor resultado para este período desde el inicio de la serie histórica.

Tras estas informaciones, la agencia de calificación financiera Standard and Poor's (S&P) colocó bajo "perspectiva negativa" su calificación de BBB para la deuda soberana del país.

¿Las razones? Una reducción "de la confianza del inversor" debido a la "política fiscal más expansiva con deterioro del superávit primario" con la que el Gobierno respondió al tímido crecimiento, según Sebastián Briozzo, director responsable por la calificación de Brasil en S&P.

El clima económico mundial no ayudó. "Brasil sufre el mal momento de la economía mundial, con la retracción de la eurozona, la recuperación lenta de Estados Unidos y la desaceleración de China", dijo Felipe Queiroz, analista de la calificadora de riesgo brasileña Austin Rating.

"Hubo una caída de las inversiones en relación con el PBI (del 19,5% del Producto en 2010 al 18,1% en 2012) que torna al país menos competitivo en el mercado externo", sostuvo.

A raíz del temor a la inflación, la evaluación como "excelente" o "buena" de la gestión de Rousseff cayó por primera vez desde que asumió en 2011: ocho puntos según un sondeo de Datafolha (del 65% en marzo al 57% en junio), y dos puntos según el instituto MDA (del 56,6% en julio de 2012 al 54,2% actualmente). La presidenta se mantiene no obstante como favorita para la reelección en octubre de 2014.

"La crisis llegó al bolsillo del brasileño", dijo el director general de Datafolha, Mauro Paulino.

El precio del tomate subió un 96% en un año hasta mayo, el de la cebolla un 70% y el del arroz y el pollo un 20% y un 23%, respectivamente. Todos estos alimentos son básicos en la mesa de los brasileños. Y aunque los precios de algunos alimentos han bajado a raíz de una "supercosecha" de granos y la caída del precio de las materias primas, el tipo de cambio puede anular este efecto en lo que respecta a la inflación.

En los últimos doce meses, el real perdió un 24% y se cotiza a cerca de 2,15 por dólar, encareciendo el precio de los bienes importados -y empujando al alza la inflación-, en una sociedad a la que, en la última década, ingresaron a la clase media 40 millones de personas gracias a los planes de inclusión social del Gobierno y una mejora de la economía.

"Producir en Brasil es muy caro; la industria local está perdiendo competitividad y las importaciones han crecido mucho", explicó Gutierrez.

Al mayor costo de la mano de obra "se agrega el muy elevado costo fiscal y de logística (a raíz de infraestructuras obsoletas), lo que denominamos 'costo Brasil'", dijo al diario Brasil Económico el economista Fernando Barbosa Filho, de la Fundación Getulio Vargas.

La industria, motor de la economía brasileña, se desplomó un 0,8% en 2012, aunque da leves señales de mejoría, con un saldo positivo del 1,6% en los primeros cuatro meses del año.

Para varios expertos, el Gobierno se ha concentrado en estimular el consumo, pero la oferta no ha acompañado este crecimiento de la demanda, lo cual alentó la inflación.

Para 2013, el Gobierno espera todavía un crecimiento del 3,5% y una inflación del 5,8%. El mercado, consultado semanalmente por el Banco Central, redujo esta semana al 2,53% la expectativa de crecimiento del PBI.

Agencia AFP

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