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Ardit: la “típica” no sabe de actualizaciones
Rodrigo Flores y Ariel Ardit en la inauguración de «Che... Flores».
Hace ya unos cuantos años que Ariel Ardit -ex orquesta El Arranque- se hizo solista. En el año 2010, se lanzó con un proyecto que implicó un enorme esfuerzo económico: el de sostener como líder su propia orquesta típica. Convocó al muy buen pianista y director Andrés Linetzky para que diera forma a los arreglos y condujera el grupo, y salió al ruedo con una formación de 10 músicos (tres violines + viola, cuatro bandoneones, contrabajo y piano). Con la idea de homenajear a los grandes cantores de los años 40 y 50 a través de un repertorio de tangos, milongas y valses tradicionales, mostró el proyecto en abril de aquel año en la sala del teatro ND/Ateneo.
De ese concierto resultó un DVD que tendría a su vez su presentación oficial sobre finales del mismo año en la sala de El Nacional. Desde entonces, con las dificultades que siempre implica mover una agrupación de esta envergadura, Ardit ha llevado adelante su «Típica» por diferentes lugares del país.
En la virtud del trabajo que se propone este cantor cordobés de 38 años está quizá también su defecto; o viceversa. Nada malo puede decirse de su voz, siempre excelente, bien timbrada, prolijamente afinada, impecable en el espíritu tanguero, con una lista de temas que puede incluir piezas como «Tres esquinas», «En carne propia», «Amarraditos», «La luz de un fósforo», «Golondrinas» o «Mariposita». Tampoco puede cuestionarse la honestidad y la entrega con que encara su trabajo, junto a una orquesta impecable que además del citado Linetzky cuenta con solistas de mucho prestigio como el violinista Ramiro Gallo o el bandoneonista Federico Pereiro.
Donde algunos pueden pensar que su proyecto hace ruido es en lo estético-ideológico, a partir de su idea de quedarse anclado artísticamente en un modo de cantar y de tocar el tango -inclusive desde el aspecto visual- en épocas muy lejanas. Si hablamos de virtud y defecto en simultáneo es porque son también muchos los que piensan que en ese respeto por lo tradicional en todas sus formas está lo mejor de él.
Ardit y sus compañeros fueron la atracción central en la inauguración de un lugar nuevo para el tango, en el barrio de Las Cañitas, que es un feliz emprendimiento del también cantor Rodrigo Flores. Les tocaría al cantor Hernán «Cucuza» Castiello y al guitarrista Maximiliano «Moscato» Luna cerrar la parte formal de la velada inaugural, que también permitió la actuación de amigos profesionales o no tanto. Antes, el propio dueño del lugar subió para hacer un dúo muy emotivo con Ardit para el tango «Marioneta», y es la foto que ilustra esta nota.


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