Fue una verdadera exhibición. La selección argentina desplegó un fútbol por momentos notable, de alto vuelo, toques, rotación goles y una goleada ante Uruguay que la acerca al Mundial de Qatar.
El equipo de Lionel Scaloni tuvo puntos muy altos, con grandes pinceladas de Lionel Messi, una superlativa actuación de Rodrigo de Paul, la prodigalidad extraordinaria de Nico González y un Emiliano Martínez que cuando fue llamado respondió con seguridad.
Argentina tuvo paciencia, manejó la pelota y se hizo dueño del trámite. Sin embargo, durante los primeros 25 minutos, lo hizo desplegando un ritmo cadencioso, centralizando demasiado el juego y chocando contra una muralla celeste.
El planteo de Uruguay fue claro: esperar, ocupar los espacios, tomar bien las marcas y cortar todos los circuitos futbolísticos de la Argentina.
El técnico Oscar Washington Tabárez planteó un partido inteligente, con tres centrales “gigantes”: Araujo, Coates y Godín, dos centrales bien plantado (Valverde y Vecino) y cuando logró pasar el mediocampo argentino fue mucho más directo y frontal. De no haber sido en dos oportunidades por el “Dibu” Martínez y otra por el palo izquierdo tras remates de Luis Suárez, Uruguay se hubiese puesto en ventaja,
Argentina también generó jugadas de peligro y Lo Celso estrelló el travesaño, la pelota picó en la línea y salió, en la más clara.
Sin embargo, cuando Argentina se dio cuenta que la llave del partido estaba en explotar los costados, con los pases precisos de De Paul comenzó a generar superioridad y claras llegadas.
En una de esas, un tiro de izquierda de Messi que pretendió ser centro a Nicolás González se le metió en el palo derecho de Muslera.
A partir de ahí, Uruguay se desordenó, la muralla celeste se desmoronó y comenzó el festival del equipo de Lionel Scaloni.
El gol de Lio marcó el punto de inflexión, comenzó otro partido. Argentina terminó apabullando con llegadas continuas hasta cuando faltaba un minutos para el final De Paul comenzó a sentenciar el partido.
Los últimos 5 minutos fue un verdadero “baile”.
En el complemento nada cambió, es más, Argentina acentuó aún más su dominio y con hambre de gol fue al frente. Y Lautaro Martínez que venía de una lesión, se había perdido algunas situaciones e iba a ser reemplazado, logró poner tocarla para marcar el tercero para cerrar una verdadera exhibición. Después fue puro goce, toques llegadas y esperar que el partido termine ante el suplicio uruguayo que no veía la hora de que terminara el partido.

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