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Atractivo show para amantes de la música española
Rodeada de un buen elenco de músicos, cantaores y bailarines, la cantante Nuria centraliza el buen espectáculo de flamenco «Entre mi sangre y mi tierra».
Es sabido que la copla y la canción sentimental española cuentan con una gran cantidad de adeptos. Quizás la certeza de esta adhesión popular hizo que la cantante Nuria, una fiel representante del género, estructurara su espectáculo «Entre mi sangre y mi tierra» para lucimiento propio y de un grupo de bailarines, cantaores y músicos.
Las canciones son entonadas con particular encanto por Nuria, una bella mujer que posee buena voz, condiciones técnicas y, sobre todo, un carisma que produce rápida empatía con el público. Sus antepasados gallegos y la inmigración española a la Argentina, durante y luego de la Guerra Civil Española constituyen también motivaciones para el repertorio elegido, que se expresa en la melancolía de la patria lejana y la alegría de la nueva tierra que cobija a los desterrados. Imágenes de sus antepasados españoles acompañan desde el fondo del escenario sus desplazamientos llenos de sutileza y refinamiento. «Negra Sombra», de la conocida poeta galleta Rosalía de Castro; «Lunares» y «Flor de romero» de Antonio Martínez Ares; «Regálame otra noche como aquélla», de Víctor Manuel; «Y sin embargo te quiero», de Quintero, León y Quiroga; «Punto de partida», de Juan Pardo y «Nos dieron las diez», de Joaquín Sabina se van encadenando en la voz de Nuria, que por momentos recuerda la entonación castiza de Lolita Torres.
En torno a la voz central del espectáculo se desenvuelve un eficaz grupo de bailarines integrado por Yanina Martínez, Las Sultanas -Mabel Ricci y Mariana Fernández-, Gladys Barreiro, María Eugenia Poccia y Juan Pablo Ramírez, en decorativas coreografías grupales diseñadas por este último para un mix de bulerías, guajiras y alegrías entre otros «palos» del flamenco.
La música está en las buenas manos de Norberto Vogel en piano, bandoneón, arreglos y dirección musical. Entre el excelente grupo de músicos sobresale el saxofonista Oscar Kreimer, de extendida trayectoria, que aporta su noble calidad instrumental en saxo y también en flauta. Hay un pequeño homenaje al tango con «Milonga del 900» de Piana y Manzi, y una entregada labor de un nutrido elenco acompañante. Las luces y los vestuarios son siempre de buen gusto y Nuria no deja en ningún momento de prodigar su encanto como intérprete y motor de la totalidad de «Entre mi sangre y mi tierra», un show que no defrauda a los amantes del género.


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