4 de noviembre 2015 - 00:00

Avión ruso: más pistas refuerzan idea de bomba

 Moscú - Un "destello de calor" en el aire: esto es lo que detectó un satélite infrarrojo estadounidense en el momento de la catástrofe aérea en los cielos del Sinaí, lo que podría ayudar a esclarecer el siniestro en el que perdieron la vida 224 personas, en su mayoría turistas rusos que volvían a casa tras unas vacaciones en el mar en Sharm el Sheik.

Según funcionarios del Pentágono entrevistados por la cadena CNN, la revelación del satélite excluye que el Airbus A321 que se estrelló el sábado haya sido derribado por un misil, mientras deja abierta la hipótesis de una posible bomba.

Lo que vuelve más complicado el cuadro de las investigaciones, en las que participan expertos egipcios, rusos, franceses, alemanes e irlandeses, es el hallazgo de "elementos ajenos a la estructura del avión" en la zona en la que quedaron diseminados los restos del aparato. Esta noticia fue dada por la agencia Tass, citando una fuente bien informada en El Cairo. Se podría tratar, en teoría, justamente de fragmentos de bomba o de un misil, si bien los expertos invitaron a la prudencia, al no excluir que los elementos hallados, puedan consistir en material transportado por los pasajeros, como por ejemplo equipos para buceo. Para esclarecer las causas de la tragedia se necesitan las grabaciones y datos guardados en las cajas negras, cuyo análisis empezó ayer en El Cairo.

Por el momento, los expertos sopesan las conjeturas más distintas, desde el fallo técnico a la bomba escondida en la bodega, de un cohete a la explosión de un motor.

Pocas horas después del desastre aéreo, los yihadistas del Sinaí afiliados al Estado Islámico sostuvieron haber derribado el Airbus, pero en el momento en que desapareció de los radares la aeronave viajaba a 9.450 metros de altura: según los expertos, demasiado elevada para los cohetes de que disponen los extremistas de la zona. Por lo pronto, el presidente egipcio Abdul Fatah al-Sisi rechazó la reivindicación de los yihadistas.

Las autoridades rusas y numerosos analistas parecen de acuerdo en el hecho de que el avión se desintegró en vuelo, porque los fragmentos del aparato y los cuerpos de las víctimas fueron hallados diseminados en un área de varios kilómetros cuadrados. "Nada indica un mal funcionamiento a bordo", agregó una fuente rusa, según la cual parece que la situación de emergencia se verificó a bordo inesperadamente, tomando a los tripulantes por sorpresa, por lo que "los pilotos no tuvieron el tiempo de lanzar ninguna señal de socorro".

Agencias ANSA y DPA

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