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28 de febrero 2019 - 00:01

El básquet adaptado atraviesa por un delicado momento

LA JUGADORA DEL SELECCIONADO, MARIANA REDI, PIDIÓ AYUDA A TRAVÉS DE SU CUENTA DE INSTAGRAM - Tras el Mundial de Alemania, el Enard le quitó la beca de $7.500 y este año se les comunicó que no recibirán dinero para las comidas de las concentraciones. Con el posteo surgieron mensajes de ayuda.

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La financiación del deporte siempre fue un tema delicado y complicado y en los últimos años se fue retrocediendo con respecto de algunas conquistas que se habían logrado.

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Con una estructura deportiva que se reduce a pasos agigantados, una moneda que se devalúa en forma permanente y constante y con un presupuesto asignado por el Estado que viene decreciendo nominalmente en los últimos tres años, a los atletas de disciplinas alternativas como a las más populares se le está haciendo cada vez más difícil abocarse por completo para competir al mismo nivel con equipos o selecciones en el exterior.

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El exsecretario nacional de deportes, Carlos Mac Allister, aceptó la recurrente baja en los ingresos, además de subejecutar el presupuesto ya aprobado y su sucesor, Diógenes de Urquiza, no da signos de ir en sentido opuesto. Todo lo contrario, fue uno de los encargados del borrador del decreto presidencial que rebajó a la categoría de Agencia a la Secretaría de Deportes.

Con Mauricio Macri como Presidente, el deporte en la Argentina perdió en tres años el 62 %. La Secretaría de Deportes de la Nación contó con un presupuesto de 1.315 millones de pesos en 2016, de 1.433 millones de pesos en 2017 y de 1.097 millones de pesos en 2018 y para este se designó 991 millones de pesos, es decir, tuvo un recorte de casi el 10% sobre el actual y con una pérdida real de casi el 25% por la inflación proyectada para este año.

Si se compara con otros países, en España, por ejemplo, el deporte tuvo el mayor presupuesto de la historia con un aumento del 5,2 por ciento con respecto al 2018, gracias al aporte directo del Estado -sube de 110 a más de 120 millones-, la ley del Juego y los derechos audiovisuales.

Esto no ocurre en la Argentina y muchos deportistas ya comenzaron a sentir el recorte y se quedaron sin becas, al igual que entrenadores y equipos técnicos de diversas disciplinas.

El caso de los deportes adaptados no es la excepción y la situación por la que atraviesan sus deportistas tomó mayor relevancia con el dramático posteo en su cuenta de Instagram de la basquetbolista Mariana Redi, quien la semana pasada pidió ayuda desesperada para conseguir alimentos y bebidas hidratantes para que las integrantes del seleccionado argentino puedan entrenar y jugar.

Este pedido va a contramano de las auspiciosas frases de algunos funcionarios, quienes aseguraban que la creación de la Agencia de Deportes Nacional era “positiva para el deporte, un salto de calidad para los deportistas” y que con el nuevo esquema sería “más rápido el cobro de becas y subsidios”.

Al mismo tiempo, Redi reveló las restrictivas condiciones que impuso el Gobierno para sostener las becas de la selección femenina de básquet adaptado. “Lo único que estamos cobrando es una beca de $7.500 de la Secretaría de Deportes de la Nación,

Por no conseguir el resultado esperado por el Enard en el Mundial pasado desarrollado en Alemania (la selección logró el 11° puesto entre 12 participantes) los integrantes del plantel se quedaron sin las becas que les entregaba el Enard (alrededor de $10.000) y desde comienzo de este año se les informó que tampoco recibirán el dinero para las comidas de las concentraciones”.

“Las becas se rigen por logros deportivos. Si no conseguís una medalla te la quitan. Esas son las políticas deportivas…”, sentenció Redi, quien padece una discapacidad de nacimiento.

“Nosotras tenemos que entrenar en Ramsay (funciona el Servicio Nacional de Rehabilitación), es el único lugar que nos dejan usar la cancha, pero está en pésimo estado y es antirreglamentaria, con medidas viejas. Otro club que nos da una mano siempre es Cedima de San Justo”, reveló Redi.

Se llegó a un nivel alarmante, a tal punto que los entrenadores del seleccionado femenino de básquet tiene que poner dinero de su bolsillo para solventar algunos gastos y poder entrenar y concentrar.

No obstante a las chicas no les queda otra alternativa más que seguir adelante. “No queremos dejar de jugar y esta es la única manera: poniendo un poco todos para continuar entrenando. Y lo seguiremos haciendo, aunque la situación se torna cada vez más difícil y el dinero –por razones obvias- ya no nos alcanza”.

En el caso particular de Redi, la familia es el único sostén para que siga practicando y jugando. “Mi familia me apoya para que no abandone. Ellos saben que me hace muy bien… muy feliz. Desde chica siempre hice deportes convencionales y este es el primero adaptado que practico, a pesar que mi discapacidad (le falta una pierna) no le impide realizar deportes convencionales. Empezar en el básquet fue un verdadero desafío porque nunca me había sentado en una silla de ruedas. Uso una prótesis y por eso no necesito la silla de ruedas. Esto me dio mas interés de saber como se juega este deporte...y me enamoré de él. Me ayudó muchísimo en algunos aspectos de mi vida como a aceptarme mucho más. Hoy debo decir que soy feliz haciendo esto y es donde me siento mas viva que nunca”, sentenció.

A expensas de saber que podía perder su puesto en la selección argentina, Redi tomó la bandera de la defensa del plantel nacional y salió a contar su verdad, la única y verdadera verdad por la que atraviesa el basquet adaptado. Publicó el mencionado posteo en su cuenta de Instagram e inmediatamente llegaron los mensaje de apoyo de muchas personas que ofrecían dinero y comida. No obstante, el apoyo más importante fue el que llegó de parte de la Fundación Tendiendo Puentes, de Venado Tuerto, Santa Fe, donde le ofrece al staff de la selección dos concentraciones mensuales, con todo incluido: pasajes, alojamiento, comidas y lugar para entrenar.

El objetivo ahora es apuntar al Panamericano de Lima donde las argentinas pretenden sacar alguna medalla, seguramente por temor a perder la única beca que les queda en pie. Por eso para lograr una mejor preparación saldrán a vender remeras con el logo de la selección de básquet adaptado y abrirán una cuenta en un banco para que toda aquella persona que quiera brindar su apoyo al plantel nacional.

Redi quitó todo rasgo discriminatorio a esta falta de apoyo del Estado y lo atribuyó pura y exclusivamente a las políticas deportivas actuales. Lo que la indigna a ella como a todas las integrantes del plantel nacional es que sus futuros estén atados a la obtención de medalla.

“¿De dónde sacamos la plata si no podemos trabajar por qué tenemos que entrenar mucho debido a que nos obligan a ganar?”, finalizó Redi.

Así planteada la situación, a las chicas argentinas cada vez se les hace más difícil defender los colores nacionales en el exterior.

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