En una jornada llena de tensiones -tan sólo un anticipo de lo que ocurrirá hoy- Berlusconi fue al ataque y prometió guerra en diferentes frentes.
En vista de su expulsión por parte del plenario del Senado, Berlusconi (de 77 años) se está moviendo en dos planos diferentes: por una parte el político, con el "ciao" de Forza Italia al Gobierno, por la otra en el plano mediático que tan bien conoce, a través de una manifestación convocada en Roma para protestar contra su definitiva salida de esa Cámara alta.
Los simpatizantes de Berlusconi (autodenominados "el pueblo de Silvio") se concentrarán no muy lejos de donde se encontraron en cambio sus opositores (llamado "Pueblo Violeta"): la de hoy será en otras palabras una jornada difícil en la capital, donde las fuerzas del orden ya anticiparon que reforzarán las medidas de seguridad.
Berlusconi siguió ayer de esta manera intentando desesperadamente escapar al que sin embargo es un destino inalterable: ser expulsado del Senado, tras la sentencia emitida a principios de agosto por la Corte Suprema a raíz de un caso de fraude fiscal, años atrás, de su grupo Mediaset.
La salida de Forza Italia del Gobierno no fue, por otra parte, una sorpresa, pero igualmente sacudió al mundo de la política, debido a que le resta apoyo parlamentario al Gobierno Letta.
En la Cámara de Diputados, Letta no tiene problemas y cuenta con la luz verde para la aprobación de su Ley Presupuestaria. El panorama es más confuso en cambio en el Senado, donde -tras la salida de Forza Italia- la mayoría cuenta apenas con seis votos más de los parlamentarios que anticiparon su rechazo a la ley.
Frente a tantos vaivenes e incógnitas, Letta se mantuvo tranquilo: "Estamos viviendo otras 24 horas difíciles, pero todo irá bien", dijo tras reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin.
| Agencias ANSA, AFP y Reuters |


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