Bernanke advirtió que empezará suba de tasas

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Nueva York - El mercado lo esperaba y ayer el titular de la Reserva Federal, Ben Bernanke, cumplió en dar las primeras señales de cómo encarará el ajuste de la política monetaria y el retiro de los estímulos monetarios, pero sin dar fecha de implementación.

La mayor novedad del comunicado difundido ayer -ya que por la situación climática Bernanke no pudo exponer en el Congreso- es una aclaración de una de las tácticas que planea utilizar la Fed para retirar los estímulos monetarios: subirá la tasa de redescuento (0,50%), la que la utiliza para prestar dinero a los bancos a través de su ventana de descuento. Originalmente, la diferencia entre esta tasa y la de referencia de fed funds se situaba en 100 puntos básicos, pero la autoridad monetaria recortó este diferencial a 25 puntos debido a la crisis.

Bernanke señaló que «antes de que pase mucho tiempo, esperan considerar un incremento modesto en el diferencial entre la tasa de redescuento y la de fondos federales».

También comentó sobre la posibilidad de subir la tasa que paga sobre las reservas que los bancos mantienen en el balance de la Fed (0,25% anual).

El anuncio fue recibido negativamente por los mercados, pues les recordó que se acerca el día en que el banco central cerrará la ventanilla donde los bancos pueden obtener créditos a prácticamente el 0%. El dólar se apreció ante la perspectiva de un incremento del precio del dinero en EE.UU.

De todos modos, Bernanke destacó que anticipa la necesidad de mantener las tasas en niveles excepcionalmente bajos durante un período prolongado. «La economía aún requiere el apoyo de políticas monetarias acomodaticias. Sin embargo, hemos estado trabajando para asegurar que tenemos las herramientas para retirar, en el momento apropiado, el actualmente muy alto nivel de estímulos monetarios. Confiamos totalmente en que, cuando llegue el momento, estaremos preparados para hacerlo».

Cabe recordar que el banco central estadounidense inyectó más de 1 billón de dólares a la economía tras bajar su tasa de interés a cerca de cero para combatir la peor crisis financiera desde la Gran Depresión.

La estrategia podría incluir también la potencial venta de activos de la hoja de balance de la Fed.

Comenzaría probando herramientas para absorber las enormes cantidades de reservas que inyectó al sistema bancario, como los acuerdos de recompra reversos y los depósitos a plazo que los bancos tienen en la Fed, en pequeñas cantidades para preparar a los mercados, señaló Bernanke. Y a medida que se acerca el momento de ajustar las condiciones financieras, la Fed podría intensificar sus operaciones para absorber reservas. Reducir la enorme hoja de balances del banco central daría a las autoridades mayor control sobre las tasas de interés de corto plazo, consideró el banquero central.

En última instancia, la Fed incrementaría la tasa que paga sobre las reservas que los bancos poseen en la institución, lo que alentaría a los bancos a depositar dinero en la Fed, reduciendo el circulante de la economía.

Vale señalar que la Fed expandió su hoja de balance con compras de deuda hipotecaria dentro de sus esfuerzos por reanimar la economía estadounidense. Al respecto Bernanke dijo que no es probable que la Fed vaya a vender esas tenencias en el corto plazo, «al menos no hasta que el ajuste de la política haya comenzado y la economía esté claramente en una recuperación sustentable». Sin embargo, cuando la reactivación haya avanzado y se necesite más ajuste monetario, la Fed podría vender activos, precisó, señalando que cualquier venta sería gradual y con los mercados avisados ampliamente.

De los cuatro programas de apoyo a la liquidez en el sistema financiero implementado por la Fed, sólo quedan ahora dos, uno de las cuales cesará al finalizar el primer semestre.

Estos programas terminarán el 31 de marzo, fecha en la que la Fed habrá invertido en 1,425 billones de dólares.

El titular de la Fed indicó por otro lado que para favorecer la salida de la crisis, podría, entre otras herramientas, establecer una tasa a corto plazo, diferente a su directriz, con la que remunera a los bancos colocados bajo su égida.

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