La exposición como figura mundial más indeseada, le tocó en la víspera a nuestro Merval. Cuando en el exterior todo fue un desarrollo sobre la planicie, con ligeras modificaciones: el indicador local tuvo que sufrir un derrape tan notorio, como inesperado. Que justamente apareció dentro de un contexto muy revuelto, en lo financiero y cambiario, ya no sólo con el andar del dólar paralelo sino por las novedades lanzadas en punto a "blanqueo" y bonos sustitutos, de la moneda extranjera. Al unísono, el Merval había atravesado ágilmente la zona de los "4.000" puntos y alcanzando nuevas máximas históricas, por lo cual se encontró con semejantes variantes a su alrededor: transitando por sus mayores ganancias. La pendiente se reconoció desde el mismo inicio del día, porque el máximo tocado fugazmente -"4.039"- fue casi el mismo cierre anterior. Después, un deslizamiento que lo hizo encontrar un piso de la rueda en solamente "3.845" unidades: con un final apenas mejorado a los "3.863". Traducido a porcentual, el impacto fue muy duro de asimilar: un 4,33% de caída, sobre lo hecho el miércoles. Ninguna líder se salvó, con baja mayor en Pampa -más del 6%- y nutrido grupo que superó el 4% de descenso. En general, apenas "10" títulos se marcaron en suba, contra "85" plazas perdiendo nivel. En un marco de negocios que reiteró sumas previas -$ 76 millones- mostrando un ritmo de gran liquidez y con una oferta decidida a "vender", sin importar los límites con tal de colocar cantidad.
Ahora llega el momento -febril- de descifrar a qué se debió la notoria "corrida" en acciones: y, más importante, cómo puede continuar la tónica. Un día de mercado apaleado. Y la Bolsa, magullada.
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