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Boca, con ventaja mínima
Pablo Mouche se llena la boca de gol. Boca fue más que Fluminense, pero dejó la llave abierta para la revancha que se jugará el próximo miércoles en Río de Janeiro.
Boca comenzó el encuentro con más dudas que certezas, a partir de algunos errores en defensa, el casi nulo volumen de juego en el mediocampo y la escasa presencia en ataque. Por eso Fluminense, que se paró con un 4-3-3, tuvo dos ocasiones claras en los pies de Jean (12 min.) y Thiago Neves (14 min.).
Pero una vez que pasó ese cuarto de hora inicial, fue todo del equipo que dirige Falcioni, que con más empeño y garra que fútbol, arrinconó a su rival.
El local ganó solidez en el fondo, empezó a manejar la pelota y el ritmo del partido, con Juan Román Riquelme como principal generador de fútbol, y dispuso de seis chances para abrir el marcador. Facundo Roncaglia (16 min.) y Diego Rivero (17 min.) hicieron lucir a Diego Cavalieri y luego Darío Cvitanich (21 min.) desperdició un cabezazo desde una inmejorable posición. Boca era más, pero falló una y otra vez en la definición.
A todo esto, sobre los 34 minutos, Carlinhos se fue expulsado por doble amonestación y dejó al Fluminense con uno menos durante casi una hora de juego.
Entonces, el equipo de Falcioni tuvo sus mejores seis minutos, donde convirtió a Cavalieri en la gran figura de la cancha.
Sin embargo, a Fluminense, que hizo poco y nada en la última media hora de juego, no le cobraron un penal (mano de Roncaglia frente a un cabezazo de Anderson). Grosero error del colombiano José Buitrago, quien también debió expulsar al defensor por último hombre.
El entretiempo les sirvió a los dos entrenadores para definir sus planteos. Falcioni mandó a la cancha a Nicolás Blandi por Cristian Erbes: delantero por volante; y Abel Braga a Carleto por Rafael Sobis: lateral por delantero.
A los 8 minutos, una exquisita habilitación de Cvitanich entre líneas derivó en el gol de Mouche, que definió de zurda, cruzado al palo izquierdo de Cavalieri.
El 1-0 y el estar 11 contra 10 dieron el mejor panorama posible a un equipo que no da la sensación de vapulear a sus rivales.
Entonces, el dominio territorial y la tenencia de la pelota se acentuó aún más. Pero le faltó la estocada final.
El 1 a 0 dejó un gusto semiamargo a la parcialidad xeneize. Dentro de una semana, en Río de Janeiro, se definirá la historia y Boca intentará sellar su pase a las semifinales.

