11 de octubre 2010 - 00:00

Boudou quiere un bono sólo para infraestructura

Washington - Según Amado Boudou, la decisión política es sólo tomar deuda en los próximos meses para «proyectos y obras de infraestructura particulares», y a niveles de tasas razonables. Según fuentes del Ministerio de Economía, un interés razonable sería no más del 6% anual, en lugar del 8,75% que se le ofreció al país hace sólo 15 días.

El ministro de Economía abortó así la intención de algunos financistas interesados en repetir la oferta que hace 15 días le hicieron en Nueva York, durante la visita de Cristina de Kirchner en esa ciudad. Según Boudou, el objetivo del país es únicamente financiarse para proyectos concretos, tomando fondos de dirección única y no para cuestiones fiscales, ya que «2011 está cerrado», en referencia al proyecto de ley de utilizar las reservas para pagar deuda. Durante el próximo ejercicio, el dinero que el Gobierno pidió para cubrir las necesidades financieras llega a los u$s 7.500 millones, y desde Olivos se descuenta que habrá apoyo parlamentario para esta operación.

La posición sobre el rechazo a tomar deuda fue expuesta por Boudou en dos seminarios organizados en el marco de la cumbre conjunta del FMI y el Banco Mundial. La primera vez fue el sábado en el encuentro preparado por el banco Barclays, al tiempo que se lo repitió en una reunión con Merrill Lynch-Bank of America. En ambos casos, Boudou evitó hablar del conflicto con el FMI por la negativa del país de aceptar las inspecciones dispuestas por el artículo IV del organismo, y se concentró en hablar de los buenos números económicos y fiscales de su gestión.

Aparentemente, la visión es apoyada por los banqueros. Una breve recorrida por los presentes en ambos eventos (entre los que se encontraban representantes del Santander, HSBC, Citibank, Standard Bank, Bank of America, Paribas, Banco do Brasil, Mitsubishi y Deutsche Bank, así como también locales como el Galicia) coincidiría en que la combinación entre tasas altas (frente a casi el 0% mundial), pago garantizado con reservas y default lejano potenciarían las intenciones de apostar, al menos en este contexto económico-político, a la posición oficial argentina.

Más allá de la no aceptación de las ofertas realizadas también en ambas reuniones y en otras privadas que mantuvo el ministro durante la cumbre, el titular del Palacio de Hacienda volvió a Buenos Aires con una actitud optimista y un gesto de cierta displicencia. Sabe ahora que los ruidos políticos internos y sus polémicas abiertas con el FMI no influyen en nada a la hora de captar el interés de los inversores financieros internacionales. Confía, además, en su estrategia, elaborada en conjunto con el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, de que cuanto más espere (y mientras las circunstancias de los mercados mundiales continúen como hasta hoy), no habrá necesidad de apurarse para tomar deuda ya que cada día que pase la tasa de interés podría decrecer.

Sondeos

«Hace un año era una utopía. Hace tres meses nos ofrecían al 13%. Hace 15 días, al 8,75%. En no más tres meses tendremos el interés que pretendemos, y ahí veremos. Por ahora, seguirán los sondeos»
, le aseguraba a este diario un alto integrante del equipo de Boudou, luego de los últimos encuentros de ayer.

Hay otra cosa cierta. El talante y las ganas de negociar y discutir alternativas entre los hombres de Boudou y los banqueros internacionales son infinitamente mayores que las intenciones de debatir siquiera una idea económica con, por ejemplo, el chileno Nicolás Eyzaguirre o el norteamericano John Lipsky, director para el Hemisferio Occidental y número dos del Fondo, respectivamente.