El rumor de que los pagos del programa Bolsa Familia serían eliminados llevó a que multitudes hicieran fila durante el fin de semana en las subsidiarias del banco gubernamental Caixa Economica Federal para exigir su dinero. El rumor se extendió verbalmente y mediante mensajes de texto. Beneficiarios, molestos, rompieron puertas de vidrio y cajeros automáticos en algunas sucursales del banco el sábado, en un sorprendente estallido que recordó las escenas caóticas de bancos atiborrados de gente en las crisis financieras de dos décadas atrás, antes de que Brasil estabilizara su economía. "Este dinero del Gobierno es sagrado. Garantizamos estos pagos. No cerraremos Bolsa Familia", prometió Rousseff en un discurso en un astillero, calificando el rumor de "inhumano". Cerca de 50 millones de brasileños son beneficiados por el programa que paga un mínimo de 70 reales (u$s 34,42) mensuales a familias que califiquen.
| Agencia Reuters |


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