10 de mayo 2016 - 00:00

Cámara con decenas de “jueces” manchados por los escándalos

Todo Brasil toma partido sobre el “impeachment” de Dilma Rousseff.  Arriba, un grupo de paulistas salió a protestar al saber que la Cámara de Diputados podía frenar el proceso. Abajo, un cartel contra el “golpe” en el palacio del Planalto de Brasilia.
Todo Brasil toma partido sobre el “impeachment” de Dilma Rousseff. Arriba, un grupo de paulistas salió a protestar al saber que la Cámara de Diputados podía frenar el proceso. Abajo, un cartel contra el “golpe” en el palacio del Planalto de Brasilia.
Río de Janeiro - Uno es acusado de recibir sobornos, otro de esconder cuentas bancarias y un tercero, de ayudar a escapar a un preso. ¿Quiénes son? ¿Estafadores, mafiosos? No, son tres de los principales senadores de Brasil, que deben decidir esta semana si apartan del mando a la presidenta Dilma Rousseff y le inician un juicio político.

Sylvio Costa, fundador del sitio online Congresso em Foco, lo explica como la "extraña realidad" del paisaje político brasileño.

Rousseff está acusada de utilizar préstamos de bancos estatales para ocultar déficit presupuestarios en 2014, año de su reelección, y en 2015. La Presidenta argumenta que estos trucos contables han sido aplicados por tanto tiempo que es una práctica común de los Gobiernos brasileños y que, en todo caso, sería una falta menor. Señala que no hay vestigios de corrupción ni méritos para abrirle un juicio político.

Pero si los pecados de la presidenta entran en un área gris, no se puede decir lo mismo sobre quienes la acusan... y la juzgan.

Un estudio de la ONG Transparencia Brasil reveló que el 61% de los 81 miembros del Senado han sido condenados o acusados de delitos en algún momento.

Los antecedentes penales de los senadores incluyen delitos que van desde los más graves, como la participación en la trama de corrupción dentro de la estatal Petrobras, hasta los más ridículos, como el del senador Telmario Mota de Oliveira, sospechoso de estar involucrado en riñas de gallos.

Congresso em Foco, que hace un seguimiento de las deudas de los políticos con la Justicia, indicó que 24 de los 81 senadores enfrentan casos criminales actualmente.

"El Senado es un pequeño retrato de la política brasileña", dijo Costa. "Tenemos un sistema político que está completamente podrido", siguió.

El presidente del Senado, Renan Calheiros, el hombre que conducirá el proceso de "impeachment", está dentro de ese 61%. Está acusado de haber aceptado millonarios sobornos junto a decenas de otros políticos y grandes empresarios dentro del fraude que le costó más de 2.000 millones de dólares a Petrobras.

Otro gran nombre en el plenario es el del senador Aécio Neves, el candidato derrotado por Rousseff en 2014 por poco más de 3 puntos porcentuales. Neves se presenta como un fuerte candidato a disputar las próximas elecciones de 2018, aun cuando es investigado por haber recibido sobornos y tener una cuenta bancaria familiar secreta en Liechtenstein.

Está también Delcídio do Amaral, exlíder del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara alta hasta noviembre, cuando se convirtió en el primer senador en ejercicio en ser arrestado.

Acusado de ser una pieza clave en la trama en Petrobras, Amaral supuestamente intentó organizar un vuelo para que un ejecutivo de la petrolera huyera a España y no testificara ante la Justicia. Desde entonces, Amaral decidió hablar y se convirtió en un testigo estrella de la fiscalía con un acuerdo que lo ha llevado a acusar a varios de sus antiguos compañeros de partido, incluida la propia Rousseff, investigada por obstrucción a la Justicia.

Justo cuando se piensa que se perdió la capacidad de asombro dentro de la crisis brasileña viene una nueva sorpresa.

Con Rousseff prácticamente apartada del poder, la línea de sucesión se convierte en un tema clave.

El vicepresidente Michel Temer asumiría el Gobierno tan pronto el Senado la suspenda y, si Rousseff es finalmente destituida, terminaría su mandato en 2018.

Temer fue mencionado por Amaral como uno de los participantes de la trama de corrupción en Petrobras. Y una Corte de San Pablo lo condenó por haber violado las leyes de financiamiento de campañas, lo que podría impedirle presentarse a elecciones por ocho años.

Con Temer presidente, el siguiente en la línea de sucesión era Eduardo Cunha, hasta el jueves pasado presidente de la Cámara de Diputados, pero suspendido por la Corte Suprema por obstruir una investigación en su contra.

Lo sustituyó interinamente su aliado Waldir Maranhão, que también es investigado por corrupción en la causa Petrobras. Calheiros sigue en la lista.

¿Mejorarán las cosas? Costa asegura que la suspensión del hasta ahora intocable Cunha por parte de la Corte Suprema es un hito. Pero aunque sube el número de corruptos que van a la cárcel, los que están aún libres pueden sentirse tranquilos con la historia de otro senador, Fernando Collor de Mello.

Hijo de otro senador, Collor fue presidente entre 1990 y 1992, cuando renunció antes de ser destituido por un "impeachment", acusado de corrupción.

Agencia AFP

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