1 de septiembre 2015 - 00:00

Campaña demócrata vira a la izquierda y arrastra a Hillary

Bernie Sanders, calificado por el presidente Barack Obama como “un socialista fumador de marihuana”, ya supera en intención de voto a Hillary Clinton en dos estados, de cara a las elecciones primarias que comienzan en febrero.
Bernie Sanders, calificado por el presidente Barack Obama como “un socialista fumador de marihuana”, ya supera en intención de voto a Hillary Clinton en dos estados, de cara a las elecciones primarias que comienzan en febrero.
 Washington - "¿Cuál es la primera palabra que se le ocurre al pensar en Hillary Clinton?". Es la pregunta que se planteó recientemente en una encuesta de la Universidad de Quinnipiac. La respuesta que más se repitió fue "mentirosa", seguida por "deshonesta" y "no fiable". Si las elecciones presidenciales estadounidenses estuviesen cerca, esos calificativos supondrían el KO definitivo para la política demócrata.

Pero todavía falta para eso. El maratón político hasta los comicios se prolongará durante un año y a Clinton le queda tiempo suficiente para ampliar su ventaja en las encuestas. Pero por la izquierda se le acerca un candidato al que Obama ya rechazó en junio refiriéndose a él como "un socialista fumador de marihuana": Bernie Sanders.

El canoso senador de Vermont es desde hace tiempo algo más que un político enfrentado al establishment. En julio, ante la avalancha de peticiones de asistencia, tuvo que buscar un pabellón más grande para dar un discurso en Maine, en la costa este. Y en Portland (Oregón) su equipo reservó un estadio para cubrir la demanda. Pero lo que las cámaras de televisión no captaron desde el recinto, repleto con 20.000 personas, es que miles se quedaron afuera para escucharlo.

Durante décadas, el senador independiente de más edad del Congreso se mantuvo fuera de juego. Ya sólo el calificativo de "socialista demócrata" que él mismo se impuso y su promesa de una revolución política lo convierten en inelegible para las bases del partido. Pero cada vez son más los votantes jóvenes y estudiantes que apuestan por este candidato de 73 años. No sólo les encanta su reclamo por el acceso gratuito a la Universidad, en un país en el que muchos se endeudan para ello. Sanders despierta pasión y ya superó a Clinton en el estado de New Hampshire y está sólo a siete puntos de la gran favorita en Iowa. Sucede que Sanders capitaliza los votantes más a la izquierda, que hasta ahora, no tenían representante.

Y además hay otro nombre que preocupa al equipo de la exprimera dama, que está envuelta en un escándalo por los e-mails que envió desde una cuenta de correo privada durante su época de secretaria de Estado. El nuevo favorito de los medios es Joe Biden. El vicepresidente tiene casi seguro la bendición de Obama, aunque ni siquiera está claro si va a presentarse a las primarias.

Según el portavoz del Gobierno, Josh Earnest, la "decisión política más inteligente" de Obama fue elegir a Biden como vicepresidente. Probablemente nadie en la política estadounidense sabe mejor lo que necesita una campaña para la Casa Blanca, apuntó Earnest. Suena casi como un boleto hacia el Despacho Oval, antes incluso de que Biden se haya decidido sobre una eventual candidatura.

Nada de esto beneficia a Clinton. Su equipo está harto de oír hablar de Biden y quiere sofocar esas especulaciones, afirma la revista digital Politico. Y es que también entre los seguidores de Clinton aumenta la preocupación de que no conecte con los estadounidenses. Si la exsecretaria de Estado quiere conservar su menguante ventaja a su equipo, se le tiene que ocurrir rápidamente un cambio de estrategia.

Sin embargo no parece que eso vaya a suceder pronto. Clinton responde ofendida, evasiva o con chistes a las incansables preguntas sobre sus e-mails (cuando se desempeñó como secretaria de Estado durante el primer mandato de Barack Obama -2009/2013-, Clinton utilizó su cuenta de correo electrónico privado para manejar asuntos de diplomacia nacional, una acción prohibida para los funcionarios del Gobierno, N. del editor), una señal sobre la poca seriedad que le da a la polémica.

Pero casi la mitad de los votantes, entre ellos un cuarto de los demócratas, querría que retirase su candidatura, según una encuesta del conservador "Rasmussen Reports". Así que la candidata de 67 años podría tener un verdadero problema si sigue el consejo de su viejo amigo Terry Shumaker: "Seguir hacia delante y llevar la campaña a su manera".

Agencia DPA

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