4 de febrero 2015 - 00:00

Caso de apuesta salpica al argentino Velotti

El tenis argentino quedó anteanoche en el ojo de la tormenta por un presunto arreglo de partido en Estados Unidos. Por la primera ronda del Challenger de Dallas (100.000 dólares, dura), el correntino Agustín Velotti, partenaire en esta historia, le ganó al ucraniano Denys Molchanov, protagonista en cuestión, por 5-7, 6-2 y 6-3. A priori, Molchanov partía como favorito: no sólo por ranking (se encuentra en el puesto 174 del escalafón mundial, mientras que Velotti se ubica 303°) sino también por mejor desenvolvimiento sobre superficies rápidas. Además, el argentino arrastraba una inactividad de casi cinco meses por una lesión en la muñeca. Por eso, en las apuestas se pagaba 1,77 dólar por el triunfo del europeo.

Sin embargo, la situación curiosa se produjo en el primer set, cuando el ucraniano quebró para sacar y adueñarse del parcial. En ese momento, el correntino comenzó a cotizar: según los apostadores, que no sólo ven el partido sino también la cantidad de dinero apostado, tenía un 80 por ciento de chances de ganar, con cerca de un millón de dólares en total en disputa. En los casos de apuestas, el modus operandi es sencillo: alguien está al tanto de cómo se resolverá el partido y empieza a alertar a otros para que se produzcan los cambios bruscos.

Molchanov peleó al comienzo del tercer set pero su caída terminó siendo contundente. El ucraniano ganó apenas cinco puntos con su devolución durante el parcial decisivo, de los cuales uno fue una doble falta de Velotti. "Sinceramente, no tenía idea de cómo jugaba él. Jamás estaría metido en algo raro y di lo máximo en el partido. Es demasiado grande el esfuerzo, el mío y el de mi familia, y no me faltaría el respeto ni a mí ni a ellos. No noté nada demasiado raro, aunque quizá sea un poco inocente porque no me entra en la cabeza que pasen cosas así, aseguró el correntino en diálogo con el sitio especializado en tenis Fue Buena.

Sin dudas, se trata de un asunto muy complejo que deberá ser investigado con máxima rigurosidad por las autoridades de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) y de la Federación Internacional de Tenis (ITF). Tanto los challengers como los futures, torneos de menor categoría en el circuito y sólo vistos como un trampolín a los certámenes más importantes, entregan poco dinero en premios, sobre todo en las primeras rondas, lo que hace deficitario el gasto del tenista.

Quizás éste sea un eje importante para entender por qué algunos jugadores prefieren arreglar partidos antes que cobrar premios oficiales.

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