11 de agosto 2014 - 00:13

Charlas de Quincho

Los quinchos de hoy se inician de una forma casi proustiana si se considera que el tiempo, no el perdido sino el recobrado, o esperado, es el factor primordial hoy en el tema de los fondos buitre. También, como en Proust, le contamos al lector algunas reuniones reservadas, con protocolo y cosas dichas y no dichas, como los almuerzos, tés y cenas del canciller en Nueva York, que incluyeron un encuentro con un Premio Nobel norteamericano, hostil a Griesa y a los buitres. La muerte del intendente de Mendoza, Víctor Fayad, reunió no sólo a la dirigencia radical de gran parte del país, sino a funcionarios del Gobierno nacional: allí estuvimos. Y cerramos con una gran fiesta boquense (previa al partido de ayer, claro), y con bastidores del maratón musical Barenboim. Veamos.

Otro récord del fin de semana: más de medio millón de vecinos se acercó a ver la muestra aeronáutica que organizó la Fuerza Aérea en la Base Militar de Morón, visitada con curiosidad y con ánimo patriótico.
Otro récord del fin de semana: más de medio millón de vecinos se acercó a ver la muestra aeronáutica que organizó la Fuerza Aérea en la Base Militar de Morón, visitada con curiosidad y con ánimo patriótico.
La indiscreta mirada quinchesca se afiló en la semana para seguir las evoluciones de los protagonistas del principal drama, el entuerto con los buitres, porque lo que hacen y dicen los funcionarios que tienen a su cargo buscar alguna salida están, novelescamente, forzados a navegar sin luces. En la superficie, el Gobierno actúa con la mayor estridencia la queja en todos los foros en donde tiene micrófono, buscando lo que cree necesita más que dinero, tiempo para llegar a enero y sacarse de encima la RUFO. Por debajo, los gerentes de la mesa chica esperan que prospere la clave de todo, el acuerdo de banqueros de afuera y empresarios para comprar la sentencia Griesa y ponerla a disposición de la estrategia oficial, ahora y después de enero. Es el eje de cualquier salida, pero el Gobierno no puede aparecer en nada, salvo desearlo con todas las ganas y escuchar informes con cara de póquer para resguardar lo que ha faltado en otros rounds de esta pelea, la discreción.

Ese trámite, que transcurre en hoteles, oficinas privadas y alguna cueva oficial, cuida de mantener fuera del juego la recolección de la "vaquita" de empresas y bancos que tengan en sus directorios a delegados del Estado, una situación que abunda desde la estatización de las AFJP. Que apareciesen esas firmas comprando el juicio gatillaría las denuncias de acreedores de que el Estado juega a dos puntas. Estos detalles se cuidan desde Olivos -y Santa Cruz, donde estuvo hasta anoche Cristina de Kirchner-, Economía, Jefatura de Gabinete y otros recintos en donde despachan los integrantes de la mesa chica del Gobierno.

Algunos de los operadores viajan sin agenda pública, y eso motiva que muchos se pregunten qué anduvo haciendo Héctor Timerman entre lunes y martes en Nueva York antes de aparecer durante algunas horas el miércoles en Bogotá para la asunción de Juan Manuel Santos. Se lo localizó en varios restoranes a horas diversas (desayunos, almuerzos, cenas), en oficinas de las Naciones Unidas y en la Universidad de Columbia. Rindió al regresar un secretísimo informe de lo hablado, pero sin conclusiones de qué pudo lograr de larguísimas reuniones con embajadores ante la ONU de países de Europa, Asia, África y América Latina en las que les explicaría la posición de la Argentina frente a la demanda buitre y el interés que tendría, para el país, la votación en la Asamblea de la ONU de una convocatoria a una conferencia internacional que regule los procesos de renegociación de deuda. Un afán mayor, desde ya, para el que nadie puede asegurar por ahora apoyos importantes, pero que se advierte como el tema central del discurso de la Presidente ante la asamblea del organismo que tiene fecha para la tercera semana de septiembre. En todas las reuniones que fatigó el canciller en esas dos jornadas en Nueva York cosechó sólo comentarios de apoyo. Uno de los secretarios de Ban Ki-moon, titular de la ONU, encargado de los asuntos financieros, le dijo: "La Argentina será el primer país que tiene este problema, pero no es el único, les va a pasar a muchos más en el futuro". Timerman, que es vegetariano y además come poco, debió tolerar que le pasearan ante los ojos los menús más ricos en los bares y restoranes en los que tuvo esas reuniones. Más severa fue otra cita a solas, esta vez con el Premio Nobel Joseph Stiglitz, el puntero más notable con que cuenta el kirchnerismo en la profesión económica, y que transcurrió en el despacho del instituto que dirige en la Universidad de Columbia. Este ex FMI, que ha dedicado su biografía después de la jubilación a fustigar al capitalismo, descalificó en esa charla al juez Griesa, al fallo de la Corte Suprema, a los buitres -desde ya-, y dijo que la Argentina no está en default, tecnicismo verbal que al Gobierno le importa mucho repetir y que se repita desde púlpitos tan altos como el que tiene Stiglitz en Columbia. En esa reunión, el economista se ofreció para hablar, escribir y viajar toda vez que el Gobierno lo requiera en este round de la pelea.

La confianza en estas campañas en escenarios globales que operan con lentitud elefantiásica (la Corte de La Haya, la ONU) y que de producir algún resultado eficaz ocurriría dentro de algunos años, cuando toda esta pesadilla sea un recuerdo, se basa en la estrategia de buscar tiempo. El tiempo pasa, el tiempo pasa, se reza casi con fruición en los despachos oficiales, y junto con eso toda la política que se haga será de superficie para buscar adhesiones simbólicas y arrinconar a los contradictores que operan desde Nueva York. Quedan cinco meses hasta enero, y en ese lapso se verá de todo, mucha espuma y discurso; todo lo demás será desde la clandestinidad para sacar al Gobierno y sus mandantes de la solución ideal, que es la compra de la sentencia. Quienes no creen mucho en esta vía le reclaman a quienes la apoyan algún testimonio que disipe lo que creen es un conflicto de intereses: ¿por qué un inversor declinaría el cobro de una sentencia que le puede reportar más dinero si logra ejecutarla y no canjearla como pide el Gobierno? Nadie tiene una respuesta clara y ahí entra la política para lograr que esos beneficios hipotéticos tengan también un valor que la Argentina, después de enero, pagará cuando esté ya a salvo de las amenazas RUFO.

Complicadísima trama, para expertos, eruditos y maquiavelos, que se mantiene en pocas manos en el Gobierno y entre los privados, y que el resto mira con la ñata contra un vidrio ahumado y esmerilado. Igual, todos siguen haciendo política y le preguntan a Cristina de Kirchner qué se va a hacer con las candidaturas, en las que algunos están gastando a crédito y otros esperando que se caigan algunas manzanas del árbol. Ella hace silencio, y a los pocos a quienes tiene que decirles algo, los tranquiliza con un "Todavía no es tiempo de candidatura; ese tiempo aún no llegó". Una respuesta que exaspera más a quienes actúan dentro del Gobierno pensando que el mundo es redondo, que gira y pone arriba a quienes hoy están abajo, y viceversa. Otros creen, dentro del mismo club, que el mundo es plano, que nunca nada va a cambiar y que hay que confiar en magias que resuelvan los enigmas del futuro. Estas dos percepciones son las que están detrás de algunas disidencias que afloran en reuniones en la cúpula. Unos creen que el futuro se construye y que no es cierto que una candidatura se instale en los últimos quince días antes de la elección; otros, atados al fatalismo de los caudillos, creen que al vértice algo se le va a ocurrir para salvarlos a todos. De cómo se desanuden esas disidencias surgirán los cambios que algunos esperan; quienes quieren construir su futuro prefieren hacerlo desde nuevas posiciones y no desde los cargos que ocupan hoy, que tienen fecha de vencimiento.

La fatalidad de las agendas, las que se dominan y las que no, llevó el fin de semana a casi toda la colectividad de los políticos a Mendoza. Tenían previsiones de actividades por allí desde Jorge Capitanich a Gabriela Michetti, pasando por Julián Domínguez y, naturalmente, los locales del radicalismo. Pero la muerte el jueves de esa estrella que fue el intendente Víctor Fayad los hizo pasar a casi todos por el Concejo Deliberante de la capital mendocina, donde se velaron los restos del "Viti". Original en su vida, lo fue también a la hora de la muerte; por eso el paso de quienes lo despedían entre viernes y sábado no pudieron evitar recordar al dirigente con alegría, evocando las aristas más entretenidas de su vida y sus picardías, casi un festejo de la vida antes que una queja ante su muerte. A la hora de las despedidas se supo que Fayad había previsto todos los rituales para cuando falleciese: dejó instrucciones sobre cómo lo tenían que amortajar, con qué traje, con qué escudo partidario, qué catering había que servir en el velorio, qué bandera debía cubrir el féretro y hasta quiénes debían hablar en la despedida -su sucesor en la intendencia, Roberto Suárez, y el jefe de la UCR nacional, Ernesto Sanz, con quien "Viti" había integrado una fórmula a la gobernación en 1991. No se advirtió mucho la presencia de Julio Cobos en esos días, por lo cual se llegó a decir que "Viti" lo había vetado en algunas de las varias cartas que dejó para sus hijos, su madre, sus allegados. Rarezas de este personaje que ahora parece imprescindible, que dividió a muchos radicales pero que ahora lo despidieron como un amigo infaltable. Se notó, claro, la ausencia de su más grande amiga, Elisa Carrió, custodia de más de un secreto personal del "Viti" y que superaron con afecto e inteligencia sus diferencias.

Despedir a Fayad motivó que se trasladasen a Mendoza toda la cúpula radical y los principales dirigentes, que después de visitar la capilla ardiente se embutieron en el restorán Francesca, del centro de la capital, para honrarlo como él hubiera querido: comiendo, bebiendo y riendo. A ese ritual se entregaron en la noche del jueves Sanz, Marcelo Stubrin, Enrique Nosiglia, Facundo Suárez Lastra, el auditor Alejandro Nievas, Ricardo Patterson, Miguel Guibergia, Juan Carlos Jaliff, Fernando Armagnague, Roberto Iglesias y Luis Borsani. Reaparecieron al día siguiente y les tocó recibir, cual deudos, al gobernador Francisco Pérez, que estuvo varias veces en el velorio acompañando a otros visitantes, a Capitanich y a Julián Domínguez. El jefe de Gabinete recordó, en diálogo con los radicales presentes, detalles del viaje que hicieron juntos a Estados Unidos en 2004 como observadores de la elección Bush-Kerry, en una comitiva en la que estaban, además, Jorge Argüello y Mario Negri. En aquellos días de Washington, Fayad se destacó como el animador más divertido de las reuniones, que incluyeron visitas a la Casa Blanca y cenas con el entonces embajador José Bordón. Fayad y Negri protagonizaron un incidente al regresar cuando los demoró la seguridad porque saltaron todas las alarmas al pasar por el escáner. Fayad había sufrido una delicada operación del fémur y le habían implantado una placa metálica. Negri, en un accidente, también había recibido un tratamiento parecido, pero la seguridad en esos años que siguieron al atentado a las Torres Gemelas les impedía pasar sin una explicación. Fayad lamentó no haber llevado las radiografías que había usado como testimonio en viajes anteriores, y con Negri fueron desvestidos y sometidos a una revisión completa, como cuando estaban bajo tratamiento.

Entre los radicales presentes hubo mucho ajuste de cuentas con amigos perdidos y reencontrados en la lucha política: Roberto Iglesias, ¿debió elegir como sucesor a Julio Cobos para frenar el ascenso de Fayad? ¿Y cuando eligió a Sanz para ser senador nacional también buscó el mismo objetivo? Al final "Viti" se reconcilió con quienes lo había postergado de un destino mayor, en cargos nacionales. Fayad siempre jugó a borde del partido y eso motivó que en algunas evoluciones lo postergase. La dirigente porteña Mónica Almada recordaba, ante el mismo grupo, la noche cuando cenaba con Fayad en uno de sus restoranes preferidos, "Iñaki", y al salir se encontraron con Julio De Vido, que cenaba en el mismo lugar. El ministro le dijo: "Nos debemos un café", a lo que el mendocino respondió: "No creo que tengamos mucho que hablar, no me hice menemista, que me caían simpáticos, y menos me voy a ir ahora con ustedes". Venganzas las del tiempo, porque Fayad como intendente de Mendoza tuvo apoyos de De Vido y de la propia Cristina de Kirchner, que superaron a los que recibían alcaldes peronistas de Mendoza. No se fue con ellos, pero caminó junto a ellos. Para quienes miran estas cosas, otro dato: Fayad fue enterrado en el mismo cementerio en donde están los restos del exsenador José Genoud.

La presencia de Capitanich en Mendoza estaba prevista desde antes, pero se notó porque habló al salir del despacho de su anfitrión, "Paco" Pérez, y dijo que no había reforma a la ley de las PASO; que Cristina no tiene candidato a presidente, que Axel Kicillof sería un buen postulante, y que él apoyará a quien gane las PASO. ¿Incluyendo a Daniel Scioli? Si es Scioli, lo apoyaré. Le preguntaron sobre él y dijo, semiserio, que es candidato a intendente de Resistencia, Chaco, y que es su única ambición para el año que viene. De ahí se fue a San Juan, adonde bautizó a José Luis Gioja para un cuarto mandato y tuvo el privilegio de entrar al comedor-guarida del gobernador, que frecuentase en vida Néstor Kirchner, para hacerle probar unas empanadas que al jefe de Gabinete le costará olvidar.

También Fayad obligó a modificar la agenda de Julián Domínguez, que hace viajes proselitistas por todo el país con varias consignas. Una es animar su agrupación San Martín, cuya sucursal local lo recibió con una extravagancia, un imitador del general (San Martín) que lo saludó como si ya fuera presidente. Otra, halagar al padrón con el que mejor se lleva en el orden nacional, que es el del campo. A eso dedicó presencia en dos quinchos. Uno el jueves por la noche, con un grupo de empresarios de Luján de Cuyo, que lo sometió a un agudo interrogatorio sobre lo que haría si fuera presidente. Había gente de todas las actividades, encabezados por Sebastián Zuccardi, hoy a cargo de esa marca, Hilda Wilhem de Vairetti, presidenta de la COVIAR (primera mujer en la historia que preside el organismo), Sergio Mastropasqua, de la Confederación General Económica de Mendoza, y otros. Comieron alrededor del fuego algunas achuras y escucharon el análisis del diputado, a quien escuchó también el gobernador Pérez, que se sumó a la cena. Esa noche se quedó a dormir en la casa de Luján de uno de sus anfitriones. El viernes, velorio Fayad, y otro quincho nocturno, más íntimo y privado con "Pepe" Zuccardi -jefe de la familia- y la familia Ramos, que ofició de anfitriona en su finca. De nuevo aparecieron representantes de las bodegas más importantes. Ramos puso en la mesa su colección de Cabernet Sauvignon que ganó medalla de oro en EE.UU. y Francia. Domínguez estaba junto al diputado nacional y sindicalista Dante González. En la sobremesa salió el tema de las diferencias entre provincias petroleras y Nación para una nueva ley de hidrocarburos que dé mejores condiciones para la explotación de los recursos. Ese proyecto prevé unificar impuestos, regalías y procedimientos y, lo más importante, reducir el peso del peaje que implican en los nuevos contratos la presencia de empresas estatales locales que intervienen a la hora de cobrar, pero no a la de invertir. Ese tema lo conversaron en Mendoza Julián y también Capitanich, con Pérez y todos se dieron un plazo para la discusión final: el 24 de agosto, que es cuando se vota la interna del MPN neuquino entre el sector del gobernador Sapag y el del senador y sindicalista Guillermo Pereyra, que compiten en maximalismo en rechazo de ese proyecto. Pudo conversarlo con ellos también en el fin de semana Julio De Vido, que era buen amigo de Fayad y estuvo a punto de viajar, pero su salud se lo impidió.

Las primeras cuatro mesas, en el front line del Salón Ocre de La Rural, costaban 70 mil pesos, con vista directa a las piernas de Teté Coustarot, conductora del evento. La noche solidaria de Boca Juniors a beneficio de Unicef juntó al plantel de primera división, Carlos Bianchi incluido, con estrellas de la política como Enrique, el sindicalista Dante Camaño, los macristas Christian Gribaudo, titular de la Comisión de Asuntos Municipales de la HCDN, y Francisco Quintana, presidente de la Comisión de Justicia de la Legislatura, junto a Violetta, Daniel Agostini, Diego y Yanina Latorre, el recuperado actor Carlos Calvo. La fiesta fue organizada por Boca Social, a cargo de Enzo Pagani, y logró recaudar 5 millones de pesos para Unicef. El presidente de Boca, el radical macrista Daniel Angelici, bromeó en voz alta sobre Juan Riquelme, y declaró que si el 10 se presenta en las elecciones del club para sucederlo, él lo votaría. Hubo comentarios entre Angelici y César Martucci, otro dirigente xeneize activo en la UCR bonaerense que esa misma noche cerraba listas para la interna del Comité provincia que se votará el mes próximo, acerca de las declaraciones del Riquelme. Y llamó la atención que el exjugador de Boca concediera ese viernes una extensa entrevista en vivo a la misma hora que el plantel de la ribera asistía a la fiesta del Club. Uno de los presentes amenazó: si Román sigue hablando de nosotros, y negando que seamos "bosteros", vamos a tener que mostrar los números, porqué él ya se ha llevado del club unos U$S 20 millones. Angelici se puso el traje de conductor y se encargó personalmente y micrófono en mano de las subastas. Una moto, un auto, los discos de platino de Violetta y algún dibujo lograron recaudar más de medio millón de pesos en pocos minutos. Ya había sonado la banda de rock del Zorrito Von Quintiero y después de la entrada de langostinos empanados sobre tartar de palta y atún, sonaron Los Nocheros. Junto a Teté Coustarot, la conducción estuvo a cargo de Walter Queijeiro, periodista deportivo y concejal PRO de Quilmes en tránsito hacia el massismo. El PRO pareció intentar con el bolo actoral de esa noche, intentar retenerlo y tentarlo con la candidatura a intendente 2015.

Otro radical y bostero, Ernesto Sanz, había comprometido su presencia, pero el fallecimiento de Fayad le impidió asistir. Sí se sentaron a la mesa el rector de la UBA, Barbieri, el vice Darío Richarte, el decano de Veterinaria Marcelo Míguez, el abogado radical Emiliano Álvarez Raso, el titular de la UCR porteña, Emiliano Yacobitti, la diputada PRO, Victoria Roldán, el sindicalista Jorge Anro de APUBA, el sindicalista de porteros, Víctor Santa María, uno de los pocos kirchneristas presentes en ese antro radical-macrista que anticipa el armado político 2015, la titular de Fecra Rosario Sica; el exjugador y diputado Antonio Rattin, Andrés Ibarra, el legislador macrista Francisco Quintana (ganó la moto del sorteo con su entrada, pero con buen gesto la donó nuevamente), el opositor en las internas boquenses Jorge Beraldi, Martina Stoessel conocida como "Violetta" (donó un cuadro con sus CD firmado por ella que se subastó en más de 40 mil pesos) junto a su familia y novio Peter Lanzani. Otro gremialista fue Víctor Valdez, de vidrios. El massismo estuvo representado por el diputado y jefe del sindicato de trabajadores del petróleo y gas, Alberto Roberti, junto a su esposa Mónica López. Otros dirigentes de Boca presentes fueron el vice y legislador PRO, Oscar Moscariello, el tesorero Marcelo London, además del empresario amigo de Angelici, Daniel Mautone, de Casinos Victoria, a quien la leyenda le atribuye haber oficiado de celestino entre Martín Insaurralde y Jesica Cirio. El primer plato se sirvió cerca de la medianoche, cuando Bianchi, Gago, Cata Díaz, Orión y el resto del plantel se retiro del Salón Ocre de La Rural para descansar de cara al debut en el torneo de Primera A. Pasó el lomo cocinado a baja temperatura y cuando se servía el postre, un crumble de maracuyá con pop corn caramelizado (todo provisto por EAT), explotó el show de los Totora. Un ritmo que bailó otro hincha de Boca, Héctor Capaccioli.

En la cumbre rosarina de Aapresid, que reúne a productores y expertos en siembra directa, hubo muchos visitantes de la política, como Hermes Binner y Sergio Massa. Otros, como Sanz, no llegaron, pero lo más destacado de ese encuentro fue el acto de inauguración. Si bien largo, fue considerado para con sus mayores, los fundadores, cosa que no es habitual en otras organizaciones. Uno de ellos, padre de la joven y agraciada presidente María Beatriz 'Pilu' Giraudo. También en la inauguración estuvo otra beldad: la hija del padre de la agricultura moderna, el Premio Nobel norteamericano Norman Bourlag, quien enfundada con un desbordante vestido verde y de sensuales botas largas, dio cátedra de lo que debe ser el discurso agropecuario. Pero el plato fuerte fue el cierre del acto, cuando Giraudo hizo subir al estrado a representantes de las Cuatro Cadenas Agrícolas, a los de la Mesa de Enlace, al "Momo" Venegas, a Producir Conservando y a su competencia, el presidente de AACREA, Alejandro Blacker, un dirigente tan maduro y moderado como "Pilu" (y que le entregó un reconocimiento a su par por sus 25 años de existencia, que se celebraban en la ocasión). Frente a esa línea altamente representativa de la dirigencia rural se hallaban la intendenta de Rosario, Mónica Fein; el ministro de Producción santafesino, y el secretario de Agricultura, Gabriel Delgado, a quienes fueron entregados un documento de la Mesa de Enlace de 2009, el último discurso de las Cuatro Cadenas y la declaración del Foro de Convergencia Empresarial, cuyo presidente también estaba presente en el estrado. Curiosamente, el momento no quedó foto-gráficamente registrado. No se vio en Twitter ni en los periódicos, ni en las agencias, ni en los suplementos agropecuarios del fin de semana. Es que parecería que la impresión fue demasiado fuerte para que la audiencia se distrajese sacando fotos. Delgado, rápido de reflejos, cuando le tocó hablar dijo que no había podido leerlo por respeto a los disertantes que lo antecedieron, pero que lo leería y que vería la forma de tomar ideas para el PEA2020. Sus palabras no fueron de sorpresa ni hirientes a quien acababa de realizar un reclamo sino todo lo contrario, agradeció la actitud de la asociación que lo había invitado por la actitud siempre abierta y bien dispuesta al diálogo. Era evidente que todo estaba conversado, y que hay una línea esperanzadora de trabajo a futuro por este lado.

Más de 500 mil personas en un solo día, el sábado, acudieron a la muestra de la Fuerza Aérea en la Base de Morón, que se extendió desde el viernes y finalizó ayer. Impecable organización a cargo del secretario general de la fuerza, brigadier Alfredo Amaral y del responsable de la base, comodoro Fabián Vidal, coordinaron la movida del festival denominado "Argentina Vuela" del que participaron otras reparticiones públicas, entre ellas el Ministerio de Interior y Transporte, el municipio de Morón, todas las fuerzas de seguridad, municipios de Córdoba, e innumerables empresas del sector aeronáutico, escuelas de vuelo y de paracaidismo además de entusiastas del aeromodelismo. El hangar del Museo Aeronáutico, un ambiente con olor a JP1 (aeronafta) y rodeado de aviones históricos, algunos veteranos de la Guerra de Malvinas, fue elegido para el vino de honor que ofreció el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general, Mario Callejo a las autoridades e invitados especiales. Estuvo el mandamás de Defensa, Agustín Rossi, el secretario de Ciencia, Técnica y Producción, Santiago Rodríguez, el intendente de Morón Lucas Ghi, el titular de la Administración de la Aviación Civil (ANAC) Alejandro Granados, asistencia perfecta de la cúpula militar, el teniente general César Milani, el almirante Gastón Erice, el teniente general Luis María Carena, el general Ricardo Cundom, el presidente de la Fábrica Argentina de Aviones, Matías Savoca y su gerente general Tulio Calderón, el vicepresidente del Invap, Hugo Albani, agregados militares extranjeros, también algunos exjefes del arma como el brigadier Ernesto Crespo. El comentario político más extendido fue la ausencia del gobernador de la provincia, Daniel Scioli, uno de los invitados clave, el festival se desarrolló en su distrito con 500 mil participantes locales, una oportunidad que ningún político dejaría pasar, deslizaron las fuentes. Un menú criollo de empanadas y locro con una previa de tablas de quesos y fiambres calmó el hambre acumulado en una extensa jornada de discursos, premiaciones varias e inauguración de un monumento a Jorge Newbery, imponente efigie en bronce con un obelisco por detrás, ubicado en la entrada de la base. El ágape fue "de parado", lo que permitió la circulación entre las mesas y la colección de datos. En medio de la pelea con los buitres y el remedo de la consigna Braden o Perón, nos enteramos de boca del propio ministro que se hará una modernización a los aviones de transporte Hércules C-130 en base a la cooperación técnica entre la Argentina y los Estados Unidos. Bajo el programa de Ventas a Militares Extranjeros (FMS, sus siglas en inglés) el Gobierno de EE.UU. administra las compras, de Gobierno a Gobierno, es el Departamento de Defensa de los EE.UU. el que sirve como intermediario y provee apoyo y entrenamiento. El beneficio es la financiación más blanda para bolsillos flacos. La primera aeronave a modernizar -parte en setiembre- en Norteamérica es el Hércules TC-69, una vez completado servirá de modelo para encarar el mismo proceso en la fábrica estatal FAdeA a cinco aparatos restantes.

Durante las activísimas jornadas musicales de los últimos días, el embajador de Alemania, Bernhard Graf von Waldersee, invitó a un grupo de diplomáticos, amigos y gente del ambiente, a la presentación del libro de Cecilia Scalisi dedicado a las infancias de Daniel Barenboim, Martha Argerich y Bruno Gelber. El embajador abrió el diálogo pero la presentación la hizo la propia Scalisi, sin ayuda de nadie, y con promoción incluida. Sin desabrocharse siquiera un momento su saquito de astracán (una piel desdeñada durante años que ha vuelto a estar de moda), Scalisi tomó el micrófono, habló de los intérpretes y del maestro de los tres, Vincenzo Scaramuzza; de las tertulias de antaño y también del "precio accesible". Luego de las palabras y del champán para el brindis, llegaron unos bocaditos de paté, palmitos, huevos y vegetales y, por supuesto, los vinos. 

Allí estaba la lingüista Ivonne Bordelois, quien contó que en este último año se ha dedicado a la música, a escribir letras para algunos músicos en realidad. El oficio es dificilísimo, aclaró Bordelois, y agregó que una zamba le demandó tres meses de trabajo intenso. Teresa Bulgheroni retomó la polémica de la falta de fidelidad a las partituras del pianista chino Lang Lang, reconoció que a pesar de las críticas disfrutó al escucharlo, y dijo que hay dos opciones: "Chopin, o el Chopin de Lang". La dulce lady Camilla Mackeson coincidió con esta apreciación. Estaban Irene Ulnik, Daniel Sabsay, María Blaquier, Juan José Sebrelli, Marcos Aguinis, Norberto Frigerio, Guillermo Jaim Etcheverri, Albino Gómez, Carlos Montero, Norma Morandini, Magdalena Faillace, Roberto Villambroso y la gentil embajadora de Austria, Karin Proidl, entre otros. 

La inmensa casa que hoy alberga al embajador y el consulado, conjuga sus líneas posmodernas con un auténtico festival de materiales como piedras, maderas, metales y cristal. En ese mismo terreno se levantaba la "Villa Ombúes", un ridículo castillito (a pesar de su nombre) construido para los banqueros alemanes Tornquist. El lugar estuvo abandonado durante años, hasta que lo compró el Gobierno alemán y diseñaron el nuevo edificio. Pero el encanto de la residencia está en el jardín, uno de los grandes parques privados de Buenos Aires, casi una plaza en el corazón de Belgrano con sus 18.000 metros cuadrados. 

Daniel Barenboim ayer batió una especie de récord de permanencia ante el público: al mediodía, dirigió a su orquesta del West-Eastern Divan en Puente Alsina (gratis, para 8.000 personas), con un programa integrado exclusivamente por obras de Maurice Ravel. Por la noche, discurrió en el Colón sobre política global con el expremier Felipe González, un show privilegiado para los que siguen el mundo de la opinión. A mediodía. con un ojo en los músicos y otro en el cielo gris de Pompeya, que amenazaba con roncos truenos la clásica inundación del tango, se apuró a hacer, al final, un único bis, el "Firulete" de Mariano Mores, y no hubo más música allí pese a los pedidos. Tenía que salir corriendo al Teatro Colón para dirigir la función vespertina de "Tristán e Isolda", y una vez a su término, dialogar sobre política internacional con González. Y todo eso, además, arrastrando una gripe que quizá le produjo el jet-lag desde su llegada, la semana pasada, junto con los fuertes cambios de clima de este raro invierno porteño. El resultado de tanta actividad y cierto malestar físico (que disimuló casi perfectamente, como buen profesional) también había quedado en evidencia el martes pasado, quizá cuando llevó adelante la fecha top de sus múltiples presentaciones: el recital a dúo con Martha Argerich en el Colón, la primera vez en la historia que estos dos argentinos célebres actuaban juntos en Buenos Aires. Una tos pertinaz, que reprimía como podía y que sólo dejaba aflorar en las pausas entre movimientos y obras, no pasó inadvertida para el público del Colón, que al fin pudo dar rienda suelta, tal vez por simpatía, a sus propias toses, como si acompañara al maestro (es decir, Barenboim padeció en persona lo mismo que llevó al malhumorado Keith Jarret, hace dos años, a casi abandonar el teatro cuando oyó algunas toses en la platea). Esa jornada magistral, la del martes (programa Mozart, Schubert, y como cierre la impresionante "Consagración de la primavera" de Stravinski, en transcripción pianística), fue la que llevó más famosos a un Colón repleto, donde a último momento hubo que disponer alrededor de 100 sillas sobre el escenario, a ambos laterales y detrás de los pianos, para que cupieran algunos representantes de delegaciones extranjeras, que se habían quedado sin entradas. Lo divertido fue que, una vez sobre el escenario, aquellos privilegiados que habían quedado al lado de los artistas (y que veían, a dos pasos, los encendidos dedos de la Argerich golpetear los compases de Stravinski) no querían negociar su lugar con otros, que carecían de la misma perspectiva. Entre ellos Jorge Telerman, quien en la pausa entre ambas partes se paseaba un tanto melancólicamente por entre quienes ni siquiera se atrevían a ir al toilette para no dejar esos puestos. 

Menos significativo fue el show del sábado con Les Luthiers, que pareció un gusto personal de los participantes ante un público que se preguntaba qué hacían esos cómicos (finos, después de todo) junto a personalidades tan sobresalientes como Barenboim y Argerich. Igual ese show tuvo asistencia notable de políticos, de Mauricio Macri a Jorge Landau, pasando por todo el gabinete porteño, y estrellas como Norma Aleandro, María Kodama, Mirtha Legrand, la escribana Lili Benedetti, secretaria de la Fundación Teatro Colón, Bernhard von Waldersee, embajador de Alemania y, entre otros, Eduardo Elsztain. 

Vamos a terminar con un chiste machista:

Un grupo de amigos de muchos años organiza, un sábado a la noche, una cena con birras y pizzas para ver fútbol. Como de costumbre, el único que había avisado que no podría ir era el casado. Sin embargo, cuando estaban a punto de comer la primera pizza, lo ven entrar muy alegre. Ante el estupor de todos, que le preguntan cómo lo logró, contesta:

-Fue milagroso. No lo van a creer. Yo estaba sentado en el sofá de casa y me tapan los ojos. Cuando me los destapan, ahí estaba mi mujer. Tenía una transparencia que se había comprado ese día, sin nada debajo. Me agarró de la mano, me llevó al dormitorio. En la cama había pétalos de rosa, y toda la habitación llena de velas aromáticas. Entonces ella se desnudó del todo, me dio unas esposas que también había comprado ese día en un sex shop, y me dijo: "Atame a la cama y te doy permiso para hacer lo que quieras". Y bueno, la até y acá estoy. ¿A qué hora empieza el partido?

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