Charly García, lejos de su esplendor

Edición Impresa

Si Charly García fuera solamente el que se mostró en el primero de los tres conciertos diferentes de esta nueva serie porteña, no habría logrado el tan significativo lugar que la historia de la música argentina le ha asignado con justicia. Y no porque lo que ocurrió en el extenso show del Luna Park tuviera problemas serios, ni porque las piezas elegidas carecieran de interés -más allá de gustos y elecciones personales-, ni porque una banda que está aceitadísima hubiera sido esta vez ineficiente.

Pero Charly, aún con su buen humor, su simpatía y la buena actitud permanente que antes se le desconocía, está algo escaso de chispa. La música popular tiene en la interpretación uno de sus más valiosos puntales; «música de intérpretes y no de compositores», suele decirse para diferenciarla de la clásica. Entonces, el empuje, el brillo, ese valor agregado que otorga una actuación en vivo, estuvo en este caso -como le viene sucediendo a menudo- sólo parcialmente.

El cantante llegó al estadio de Corrientes y Bouchard para presentar un álbum de 3 CDs y 3 DVDs que bautizó «60 x 60» (sesenta años de vida y sesenta canciones). Esa caja que tiene además muy buenas fotos y que acaba de ser reeditada por un sello multinacional, terminó siendo un buen resumen del García actual, con la banda que lo viene acompañando desde hace algún tiempo: el trío chileno, el trío de sus viejos compañeros, el trío de cuerdas y coro femenino. El repertorio elegido en aquel caso fue un repaso general por diferentes épocas de su vida, de Sui Generis a Serú Girán, de su época más «sinfónica» a los «covers», de canciones antológicas a piezas que tienen una altura menor.

Con la caja en sus manos, comenzó a tocar por las provincias y ahora llegó a Buenos Aires. Y sin sorpresa, puede decirse que el arranque estuvo en el marco de lo esperable. García se mostró confundido respecto de la lista de canciones -»los músicos de cambian los temas», o «quieren que siga tocando», dijo en el transcurso del show-. Y los comentarios de los músicos y los suyos en relación tuvieron sentido -si no fue un «acting» magistral-, porque precisamente la lista que se entregó a los periodistas en el comienzo no coincidió, en su ordenamiento, con lo que terminó resultando.

Poco importaría, pero esa cuestión produjo algunas situaciones hasta graciosas, como un par de «finales» fallidos -»chau, gracias por todo» al que siguió «me dicen que siga»- anunciados antes del verdadero final, una despedida formal con saludo incluido de los músicos en medio del concierto y un cierto vaivén en los climas de un concierto que nunca terminó de explotar del todo -más allá del elevado volumen de la amplificación.

El ex Serú Girán David Lebón con «Sueltaté rock and roll» y «Seminare», y el ex Sui Generis Nito Mestre, a quien convocó desde la platea sin saber que estaba -»¿qué hacés ahí sentado?, «¿viniste de público?»- para «Instituciones», pusieron el toque emotivo. Charly tuvo problemas con su garganta que no siempre le respondió bien y hasta lo llevó a desafinar. Los músicos hicieron bien su trabajo con una Rosario Ortega que sigue haciendo extrañar coreutas anteriores. Y poco quedará para el recuerdo de un García que pierde contra el que tenemos guardado en nuestras discotecas.

«60 x 60». Actuación de Charly García (voz, teclados, piano, guitarra) & The Prostitution. Con T. Silva (batería), C. González (bajo), K. Hayashida (guitarra), F. Von Quintiero (teclados), C. García López (guitarra), F. Samalea (vibrafón, percusión, bandoneón), A. Terán (viola), C. Brebes (violín), J. Gándara (cello) y R. Ortega (coros). (Luna Park; 29 de agosto; repite 4 y 6 de septiembre).

Dejá tu comentario