Santiago de Chile - La economía chilena creció en mayo menos de lo esperado y el superávit comercial de junio mostró nuevas evidencias de una desaceleración de la demanda interna, lo que anticipa otro trimestre de débil expansión y podría empujar al Banco Central a relajar aún más su política monetaria.
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El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMACEC), que elabora el Gobierno de Michelle Bachelet, creció un 2,3% interanual en mayo, al igual que en el periodo anterior, básicamente por un favorable desempeño de la minería. El IMACEC del quinto mes del año, que contó con un día laboral menos que el año pasado, fue inferior al 3% que esperaban analistas en un sondeo de la agencia Reuters. Pese al "buen desempeño de la producción minera, el resto de la economía continuaría creciendo a un ritmo bastante desacelerado", destacó en un informe la correduría Credicorp.
La actividad económica acumuló, en tanto, un alza del 2,5% entre enero y mayo, en el piso del rango que ha estimado el Banco Central para todo 2014. "A pesar de cierta mejora en el margen, la actividad aún evidencia un bajo dinamismo en términos comparativos respecto del año pasado en respuesta a la débil evolución de la inversión y la moderación del consumo en el transcurso del primer semestre", dijo la correduría Bice Inversiones.
En el primer trimestre, el producto chileno creció un 2,6%, ya afectado por una debilitada demanda interna, debido a inversiones que se han frenado y a un enfriamiento del consumo doméstico pese a una baja de las tasas de interés. Para estimular la actividad doméstica, el Banco Central ha recortado en 100 puntos básicos la Tasa de Política Monetaria (TPM) desde octubre del año pasado a la fecha y mantiene abierta la puerta a más bajas desde el actual nivel de un 4% para alentar la demanda interna.
A pesar de este panorama poco alentador, el Banco Central dijo que el IMACEC desestacionalizado subió un 0,6% en mayo. "Aunque en el corto plazo prevemos nuevamente bajas cifras en términos anuales, los datos antes descriptos señalan una incipiente estabilización de la actividad hacia el segundo semestre, especialmente en algunos componentes asociados a la inversión", agregó Bice Inversiones. El enfriamiento del consumo y de la inversión, acompañado de una mayor depreciación del peso chileno, ha impactado en las importaciones de bienes durables y máquinas y así lo reflejan las últimas cifras de la balanza comercial publicadas también el lunes por el Banco Central.
En el primer semestre, el país vecino acumuló un superávit comercial de u$s 5.104 millones, por un retroceso de las importaciones más que por un repunte de las exportaciones. Durante los primeros seis meses de este año, las importaciones llegaron a u$s 33.916 millones, una caída interanual del 8,2%, mientras que las exportaciones subieron sólo un 0,5% en igual período. En junio, en todo caso, las importaciones cayeron sólo un 0,5%, mientras que las exportaciones avanzaron un 0,4%.
Buena parte del menor desempeño de los envíos al exterior se debe a un pobre aporte de la minería del cobre, del que Chile es el mayor exportador mundial. Las exportaciones del metal sumaron u$s 19.324 millones en el primer semestre, una caída del 1% de los ingresos, debido a un debilitamiento del precio del cobre que no alcanzó a contrarrestar el incremento en la producción.
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