11 de octubre 2010 - 00:00

Club de París: buscan negociación uno a uno

Angela Merkel
Angela Merkel
Washington (enviado especial) - La Argentina comenzó en esta cumbre conjunta del FMI y el Banco Mundial una última y algo discreta negociación para intentar cerrar el conflicto generado por la falta de pago de la deuda aproximadamente de u$s 6.750 millones con el Club de París. La estrategia ahora es no discutir más el tema abiertamente y a través del Fondo, sino plantear individualmente el caso con los representantes financieros de los estados acreedores. Si hubiera éxito en el intento, luego sería elevado ante el G-20 para que avale la idea, salteando así al organismo internacional que dirige Dominique Strauss-Kahn.

Según los funcionarios argentinos presentes en este encuentro, la orden fue dada por Cristina de Kirchner a la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y al ministro de Economía, Amado Boudou, luego de la cumbre que mantuvo con la canciller alemana Angela Merkel en Berlín el miércoles pasado.

El encargado de comenzar a concretar la estrategia fue el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, que mantuvo los primeros contactos para lograr una incipiente vía de comunicación con los estados acreedores. Entre otros países, recibieron llamados Alemania, Francia, España y Estados Unidos, en todos los casos por funcionarios de segundo nivel. La intención es formar antes de marzo o abril de 2011 un núcleo duro de países que aceptarían la propuesta de pago de la Argentina (pagos en efectivo más otros de entre 18 y 20 meses de plazo), y que luego éstos transfieran la propuesta a algún ámbito de discusión vinculado al G-20. Una alternativa sería la próxima cumbre de este grupo de estados que organizará Corea del Sur en Seúl el 11 de noviembre. Sin embargo, se reconoce en Buenos Aires que la cercanía de la fecha haría imposible cualquier avance.

El otro frente de esta estrategia es que desde Cristina de Kirchner surjan contactos como el que mantuvo con Merkel para conversar sobre el tema. En carpeta habría, entonces, una orden para que desde el Ministerio de Relaciones Exteriores se organicen encuentros con el francés Nicolas Sarkozy, el español José Luis Rodríguez Zapatero, el italiano Silvio Berlusconi y, como premio máximo, el norteamericano Barack Obama.

Desde Olivos se descarta que la intención tendría apoyo total del bloque de países en desarrollo que pertenecen al G-20, comenzando por los BRIC (Brasil, Rusia, China y la India), que votarían a favor de un acuerdo con el Club de París sin el FMI, pese a que en ningún caso son estados críticos con el organismo.

Saben que la posibilidad de cerrar el capítulo del default salteando al organismo que dirige Strauss Kahn es más que difícil. Casi imposible. Sin embargo, será el último intento oficial en este sentido, ya que la posibilidad de aceptar la alternativa del Fondo ya fue cerrada por el propio Néstor Kirchner.

Amado Boudou podrá igualmente respirar en el futuro sobre el tema default con el Club de París. Por orden de Cristina de Kirchner, este capítulo argentino quedará como responsabilidad directa del flamante representante nacional ante el FMI y hombre de confianza del kirchnerismo, Alfredo Mac Laughlin. Éste tendrá a su cargo sostener las conversaciones bilaterales y ensayar eventuales planes de pagos con los países interesados. Reportará, además, directamente a Olivos, donde tiene dos interlocutores que siempre escucharon sus consejos y advertencias, con mayor o menor suerte.

La estrategia de discutir el pago de la deuda con el Club de París de manera individual tiene un mal antecedente. En 2006, hubo un intento que casi llega a un acuerdo formal para regularizar los u$s 1.000 millones que en su momento José María Aznar le había prestado a Fernando de la Rúa a fines de 2000 para sostener la convertibilidad. España había aceptado la oferta e incluso se llegó a diseñar algún tipo de plan de pagos con los representantes económicos de la administración de Rodríguez Zapatero. Sin embargo, contactos directos de España con la Unión Europea hicieron que se abortara la posibilidad, y que ese estado pasara nuevamente a formar parte del listado de los estados acreedores de la Argentina.