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Colón: paisaje después de la batalla
Hay razones para el optimismo, aunque aún el entendimiento definitivo no haya sido alcanzado; el miércoles próximo habrá una nueva reunión, en la que las partes terminarán de establecer los puntos más conflictivos, como el del levantamiento de los sumarios y demandas judiciales contra los ocho delegados sancionados. Sin embargo, a partir de ayer puede decirse que, después de más de medio año de violencia, insultos cruzados, frustraciones artísticas y lastimosa dilapidación de recursos, con espectáculos interrumpidos poco antes de iniciarse o que sólo llegaron a cumplir con una única función (como fue el caso de «Falstaff»), el teatro Colón, apenas unas semanas de que se decidiera no vender abonos esta temporada, volverá a funcionar a pleno.
Rodolfo Arrechea, secretario general de ATE. se mostró muy optimista al fin de la reunión cuando le manifestó a la prensa que el gobierno había decidido reintegrar el dinero de los días de huelga descontados, ponerle fin a los sumarios y levantar las demandas judiciales contra los delegados. Pero esto no es tan así.
En el acuerdo suscrito ayer, el gobierno y ATE establecieron una serie de puntos sobre los que deben acordar definitivamente el miércoles. Ese acuerdo, además de la renovación del contrato de los 41 trabajadores afectados que ya había quedado prácticamente resuelto en la reunión de anteayer, reivindica el acta de fines del año pasado que los representantes del gremio Sutecba (escenotécnicos y coro estable en su mayor parte) firmaron con el gobierno, y que ATE (orquestas, ballet) había rechazado de plano, lo que llevó a la prolongación y profundización del conflicto.
Andrés Ibarra, secretario de Recursos Humanos del gobierno que está personalmente a cargo de las negociaciones, hizo hincapié en ese punto. «Aquella acta ponía en pie de igualdad a todos los trabajadores del Colón en aspectos tales como la carrera, la armonía laboral, el presentismo, la productividad y otros temas», dijo ayer a este diario. Según fuentes del gobierno, el reclamo del 40% en los salarios estaba prácticamente cubierto por un poco más del 38% de mejoras de bolsillo que respresentaban, desglosados en diversos rubros, el acta de la discordia que dividió a los dos gremios del teatro.
Los representantes de ATE, durante la reunión, reclamaron la devolución de los haberes caídos, y recibieron como respuesta que eso ocurrirá en la medida en que todos los trabajadores se avengan a lo establecido en aquella acta de diciembre de 2010, y el compromiso de continuar trabajando, tal como está ocurriendo en estos días con las orquestas ensayando a pleno el próximo espectáculo coreográfico (el calendario, seguramente, obligará a modificar las fechas previstas para «La flauta mágica» de Mozart, el segundo título de la temporada lírica que tendrá régie de Sergio Renán).
Pero si ese casi seguro acuerdo representa una victoria del gobierno, también se revisará «caso por caso» el punto que parecía más inflexible hasta ahora, el de los delegados sancionados judicialmente (que también se trató en la reunión de ayer y continuará discutiéndose el miércoles) equilibra los tantos. Con seguridad, el acuerdo por el acta de diciembre es estructuralmente más importante para el futuro funcionamiento del Colón, pero el otro --el de las sanciones y juicios-- lo es desde el punto de vista político. Y, como ocurre siempre (y como se lo reconoció Ibarra a este diario ayer), «algún rasguño puede ser que haya».

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