Comedia ácida sobre triángulo singular

Edición Impresa

«Cock» de M.Barlett. Versión y Dir.: D.Veronese. Int.: L. Sbaraglia, E. Wexler, J. DElía, D. Velázquez. Esc.: A. Negrín. Ilum.: M. Cuervo. Supervisión de Vest.: L. Singh (Paseo La plaza).

La obra comienza con una imagen contundente: dos hombres besándose en primer plano, sin que nada atenúe la carnalidad de esa escena. Para alivio de algunos espectadores, la acción deriva rápidamente en un conflicto de pareja y luego en un triángulo amoroso que generará situaciones tan divertidas como polémicas (siempre y cuando uno se entregue, sin demasiadas exigencias, a los discutibles planteos de esta comedia dramática).

El conflicto es introducido por Juan (Leonardo Sbaraglia), un hombre inseguro y apocado que a raíz de una profunda crisis personal decide distanciarse de su novio H. (Diego Velázquez), con quien convivió durante siete años.

Juan necesita estar solo para encontrarse a sí mismo, pero en esos quince días de impasse es seducido por una mujer (Eleonora Wexler)de la que ahora cree estar enamorado. Ella lo trata con más ternura y no menosprecia su inteligencia. Aún así, Juan extraña a H. y decide confesarle no sólo su infidelidad sino también sus dudas. Ante su sorpresa, H. reacciona violentamente, lo acusa poco menos que de traicionar la causa gay, y acto seguido organiza una cena con su enemiga para obligar a Juan a tomar una decisión. También invita a su padre (un convincente Jorge DElía) para sentirse más respaldado.

Toda la obra parece construida en función de esta escena intensa e hilarante en la que Juan -incapaz de elegir entre sus dos amores- intenta hacerles comprender que su crisis no depende de una simple elección sexual. Pero nadie lo escucha y siguen tironeando de él como si fuera un trofeo.

Con gran acierto, el director Daniel Veronese transformó esta pieza en una comedia ácida, sin discursos solemnes ni gestos melodramáticos. Las actitudes importan más que las argumentaciones y el humor realza la humanidad de los personajes, a la vez que disimula el esquemático retrato del protagonista, carente de familia, pasado y ocupación.

Sbaraglia despierta ternura como el indeciso Juan y logra hacer reír con la torpeza e ingenuidad de su personaje. A su lado, Velázquez domina la escena con notable fuerza y vitalidad. El duelo que entabla con su rival femenina destila un humor punzante. Por su parte, Eleonora Wexler anima con gran versatilidad a esa mujer astuta y posesiva con modales de muñequita. La actriz también comparte con Sbaraglia una de las escenas de sexo más graciosas que haya dado el teatro.

El autor, Mike Bartlett, de origen inglés (vivió en un barrio gay de México mientras escribía la obra) no parece cuestionar las conductas sexuales. Más bien hace foco en la fuerza obstaculizadora de los mandatos sociales, tradicionalmente enemigos de todo cambio y de toda expresión individual.

Dejá tu comentario