21 de marzo 2011 - 00:00

Comentarios Políticos

Lucía Corpacci
Lucía Corpacci
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. El análisis macro indica que la oposición se encuentra tan desdibujada que las crisis políticas del Gobierno de Cristina de Kirchner sólo obedecen a internas dentro de sus propias fracciones. Eso ocurrió con el arrebato de Hugo Moyano al anunciar un paro y movilización que duró en pie menos de un día. Otro caso paradigmático lo representó el exabrupto de la gobernadora kirchnerista electa en Catamarca, Lucía Corpacci. La mandataria que destronó al radical Eduardo Brizuela del Moral minimizó la conmoción por el crimen de María Soledad Morales con palabras que «significaron un agravio a la sociedad y a las instituciones».

Otro traspié político del kirchnerismo, donde la oposición tampoco tuvo protagonismo, provino del afán reeleccionista del gobernador sanjuanino José Luis Gioja, rechazado a los gritos hasta por su hermano, interna que generó un culebrón cordillerano con llantos y reproches familiares por la sucesión en el poder. Ese exabrupto contó con el antecedente inmediato del proyecto «Cristina eterna» de la diputada ultraoficialista Diana Conti. De nuevo los partidos de la oposición estuvieron ausentes en la foto de una nueva torpeza política surgida del mismo seno kirchnerista.

En el caso de la CGT de Moyano, la central obrera sufrió la medicina que la Casa Rosada le aplica al antikirchnerismo y también quedó dividida frente al exhorto de la Justicia suiza que pretende investigar maniobras de lavado de dinero. El camionero no consiguió el respaldo unánime del consejo directivo y debió suspender el paro. La medida de fuerza sólo podía augurarle una pérdida de apoyo del poder ante su complicada coyuntura judicial.



MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Sin mucho más que lo evidente y ya comentado, remite el cronista al conflicto entre el Gobierno y Hugo Moyano, y dice que le habría prometido al gobierno tirarle en la Plaza de Mayo sus camiones alborotados, pero lo impidió una negociación secreta y ahora el sindicalista espera que el juez Norberto Oyarbide dilate la respuesta a la Justicia suiza. Sostiene que quedó, el Gobierno, rehén de Moyano que suspendió el paro con el que amenazó y podría transformarse en la primera huelga general contra el kirchnerismo.

La Presidente se fue mal de la Casa de Gobierno en la noche temprana del jueves, antes de cumplir con su agenda completa, algo que nunca hace y que la situación no podía ser peor porque se dio justo cuando deben comenzar las paritarias, mientras el gabinete estaba dividido entre el círculo más cercano a la Presidente, que lidera Carlos Zannini y prefería abandonar al gremialista y otro grupo encabezado por Julio De Vido.

Luego se detiene en la causa suiza que afirma que no se inició por Moyano, sino en la investigación de una empresa financiera de transferencias internacionales de dinero y que hurgando se toparon con los nombres de algunos argentinos, entre ellos la familia Moyano y empresarios sindicados como testaferros del jefe de la CGT, entre otros. Recabó la información judicial sobre ellos para avanzar en una causa que no lo tiene como centro a Moyano y su familia, aunque podrían caer en ella si se confirmara que hicieron envíos de dinero no declarados ni justificados.

Le endilga a los Kirchner haber hecho de Moyano y de su gremio un sistema solar, alrededor del cual orbitan los otros gremios y hasta la política del oficialismo, ya que el gremialista hasta se adueñó de estructuras cruciales del peronismo. Así, sostiene que ahora Moyano tiene pretensiones sobre la vicepresidencia de la Nación y la vicegobernación de Buenos Aires en las listas de octubre.

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