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Comienza cumbre G-20: ¿sólo para turismo de los ministros?
«No va a ser en torno al G-7 nada más. Eso está claro. Es sólo que el G-20 no es todavía un equipo que funcione bien», comentó Alicia García-Herrero, economista jefa para mercados emergentes del BBVA con sede en Hong Kong. Por eso, las expectativas de corto plazo son bajas. Mañana y el sábado se realizará un encuentro de los ministros de Finanzas y banqueros centrales del G-20 en la ciudad puerto surcoreana de Busán y es poco probable que haya muchos progresos sobre temas polémicos como la regulación financiera internacional y un impuesto bancario global que pague futuros rescates. Se espera que los ministros eludan el tema del impuesto para diseñar una «lista de principios» con el fin de que los líderes del grupo la analicen en una cumbre en Toronto el 26 y 27 de junio, según una fuente del G-20.
Estas diferencias reforzarían las críticas manifestadas por algunas autoridades -tanto de países ricos como emergentes- de que el G-20 es más un sitio para hablar que un comité ejecutivo para conducir la economía mundial. «Todavía hay una transición, en que tener muchos más participantes en la mesa de una manera relativamente desorganizada hace difícil tomar decisiones», agregó García-Herrero.
Aunque los líderes mundiales en setiembre pasado elevaron al G-20 como el foro económico internacional por excelencia, fueron los ministros de Finanzas del G-7 quienes sostuvieron una conferencia telefónica el mes pasado para discutir los problemas de deuda de Grecia y la zona euro, un tema que debiera tener alta importancia en Busán. El consenso sobre un impuesto a la banca se habría eludido incluso con los miembros más duros del G-7, dada la fiera oposición de Canadá.
En todo caso, el desafío será conseguir algo del brillo logrado con la impresionante respuesta del G-20 a la crisis financiera de 2008 y 2009. Los gobiernos del grupo prometieron u$s 5 billones en estímulos y garantías crediticias en una movida de urgencia que algunos temen que ya se esté acabando. «Mientras la economía ha empezado a recuperarse, observamos un interés muy diluido por la cooperación global y la fijación de criterios, en favor de propuestas más técnicas y nacionalistas», dijeron los expertos Li Daokui, de la Universidad Tsinghua de Pekín, y Suzanne Nora Johnson, de la Carnegie Institution for Science, en un documento.
Los mercados aún ignoran al G-20 en cuanto a su alcance. Al representar el 85% del PBI global, el grupo incuestionablemente goza de mayor legitimidad política que el G-7. Y dado que China es miembro, es el G-20 el que tiene la clave para resolver los desequilibrios económicos globales.
«El G-20 es cada vez más un gran foco de atención», afirmó Michael Buchanan, economista jefe para Asia de Goldman Sachs. «Dada la preferencia de China por las instituciones multilaterales, el G-20 parece un foro mucho más adecuado para que China haga sentir su voz», agregó. Buchanan concordó en que sería mejor tener un grupo más pequeño -con Estados Unidos, China y un representante de la zona euro en su centro- para discutir sobre política cambiaria.
Agencia Reuters


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