Comienza megajuicio contra el PT. ¿Resistirá el blindaje de Lula?

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El Supremo Tribunal de Brasil (Corte) comenzará a juzgar hoy a los 38 acusados de un escándalo de corrupción que en 2005 hizo tambalear al entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva y descabezó al gobernante Partido de los Trabajadores (PT). Según la acusación, mediante esa trama fueron desviados 101 millones de reales (unos u$s 42 millones), supuestamente con el fin de sobornar a bancadas cercanas al oficialismo. El proceso fue calificado por juristas y analistas como el «mayor juicio por corrupción» de la historia del país, tanto por la cantidad de acusados como por el relieve de muchos de ellos, entre los que figuran varios antiguos y fieles «escuderos» de Lula. El caso puso en evidencia una trama de financiamiento que sirvió primero para costear la campaña presidencial y luego se habría mantenido para «comprar» votos de diputados a favor del Gobierno, que asumió el 1 de enero de 2003 sin mayoría parlamentaria.

Río de Janeiro - El histórico juicio por sobornos pagados por el PT en el Congreso, que comienza hoy en Brasil, reabre el debate sobre el momento más difícil de la presidencia de Lula, cuya imagen puede verse afectada si surgen pruebas en su contra, estiman analistas.

El exmandatario, de 66 años, un as de la política que ha recibido 12 premios y 12 doctorados honoris causa desde que dejó la presidencia, en 2010, no figura entre los decenas de acusados. Desde que estallaron en 2005 las denuncias en contra del PT, Lula negó estar al tanto, se declaró traicionado y ofreció disculpas públicas.

No obstante, el abogado del exdiputado Roberto Jefferson (PTB, Partido Laborista Brasileño, centro) que denunció el escándalo, ha señalado que durante el juicio en la Corte Suprema preguntará por qué Lula no está en el banquillo de los acusados.

«Hablar es una cosa, presentar pruebas es otra», apuntó en defensa de Lula el analista político César Alexandre Carvalho, de la consultora CAC. «Lula se convirtió en una figura mítica; es el cuento de Cenicienta de la política, el obrero que se transformó en presidente de un país grande, y esto no va a cambiar, tendrían que vincularlo directamente al mensalao con pruebas, documentos de que orquestó el esquema» para afectarlo, coincidió André Pereira, de la consultora Prospectiva.

Consultado sobre el tema, el Instituto Lula precisó que «el expresidente no está incluido en la acción, de forma que no es afectado ni comentará el juicio de la Corte Suprema».

Supervivencia

Lula logró sobrevivir al escándalo, que hizo tambalear a su Gobierno, pero perdió a colaboradores importantes, entre ellos a su jefe de gabinete de entonces José Dirceu, uno de los principales acusados.

Consiguió sin problemas la reelección en 2006, y a fines de 2010 transfirió la banda presidencial a su delfín, la presidenta Dilma Rousseff, también del PT.

En 2009, el presidente estadounidense Barack Obama lo catalogó como «el político más popular del planeta» y el último día de 2010 Lula dejó el cargo tras ocho años de ocuparlo con un récord de más del 80% de aprobación.

«La pregunta es: ¿continúa Lula blindado? ¿Continúa aquel efecto teflón una vez que está fuera del poder? Sí, hay un riesgo para su imagen y su liderazgo, para su figura casi mítica, pero aún no se puede decir cuán grande es», y eso dependerá también de si hay condenados y de cuántos son, precisó Pereira.

El juicio, considerado el más importante en la historia de la Corte Suprema brasileña, durará por lo menos un mes y será seguido paso a paso por los principales medios brasileños, en plena campaña para las elecciones municipales, que diseñarán el mapa político de la disputa presidencial de 2014.

Algunos analistas estiman que el juicio puede ayudar a los opositores en las municipales. Para el politólogo David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, «la imagen de Lula quedará manchada sólo si fuera acusado de estar implicado» en el «mensalao», y en ese caso, el exmandatario no conseguiría, por ejemplo, hacer elegir a su candidato a la alcaldía de San Pablo, Fernando Haddad.

Aprobación

Es improbable que el juicio afecte al Gobierno de Rousseff, que goza de un 77% de aprobación; no es cercana a ninguno de los acusados y ha mostrado poca tolerancia con la corrupción al despedir del gabinete a siete ministros acusados de desvío de fondos e irregularidades.

«Dilma construyó un estilo diferente al de Lula, no deja a los ministros durante meses fritándose por denuncias de la prensa. Desde que hay denuncias, pum, los pone en la calle», dijo Pereira, aunque recordó que Lula es aún su principal asesor político. De los 38 acusados del «mensalao», sólo uno está vinculado al Gobierno: el expresidente del PT José Genoino, que es asesor del Ministerio de Defensa.

Agencia AFP

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