Aunque el barril de crudo siguió deprimido y los ingresos por exportaciones petroleras llegaron a cuentagotas, el Gobierno socialista honró el año pasado con mucho esfuerzo los pagos por 10.500 millones de dólares, recurriendo a las reservas internacionales, que quedaron en mínimos de doce años. Pero este año, Maduro tiene todavía más motivos para apelar a la fe: su Gobierno debe pagar unos 9.500 millones de dólares, entre vencimientos e intereses de deuda externa, y el monto representa más de la mitad de sus reservas.
Para empeorar las cosas, el mercado de futuro del petróleo -la mayor fuente de divisas del país- sugiere que el desplome de los precios aún no tocó fondo.
"Estamos frente a una crisis, una verdadera crisis", admitió Maduro hace pocos días durante un acto transmitido por la televisión estatal en el que anunció que presentaría "un plan de emergencia económica". "No hay ninguna perspectiva que a corto ni a mediano plazo (el mercado) mejore y eso ha afectado el ingreso del 70 por ciento de las divisas", apuntó el presidente.
Venezuela, que produce casi solamente petróleo e importa el resto de sus insumos y lo que consume, tiene en sus arcas 16.000 millones de dólares. Y eso pese a que en 2015 su filial en EE.UU. emitió deuda y aceptó con descuento un pago anticipado por la venta de crudo a países caribeños.
Los analistas temen que, de mantenerse el precio del crudo local por debajo de los 40 dólares, a Venezuela no le alcance para cumplir con el pago de deuda si el Gobierno no pone más disciplina y minimiza los gastos en divisas.
"A 35 dólares por barril las reformas son necesarias para evitar un incumplimiento. De otra forma, la situación es insostenible", dijo la firma Síntesis Financiera en un reporte, donde sugirió flexibilizar controles de cambio y precios.
China ha financiado con préstamos a Venezuela para importar productos y es posible que Caracas busque este año más apoyo financiero de su aliado. Hasta ahora, Pekín no ha prestado dinero a Venezuela para cancelar obligaciones de deuda.
El primer dolor de cabeza llegará el mes que viene. Venezuela debe cancelar unos 2.000 millones de dólares en servicios de deuda externa, cuando, según cálculos privados, en las arcas del Banco Central (BCV) hay apenas unos 2.400 millones de dólares en efectivo.
El resto de los ahorros que tiene el BCV están invertidos en lingotes de oro, que puede transformar temporalmente en dinero líquido si repite operaciones financieras como unos canjes realizados el año pasado.
Pero el valor de las reservas de oro también se ha reducido con el retroceso de un 10% del precio del metal en 2015. En ese mismo período, Venezuela retiró además parte de los ahorros que mantiene en el Fondo Monetario Internacional (FMI) para mejorar la liquidez.
Con cada vez menos margen de maniobra, una opción que tiene este año el Gobierno es volver a reducir las importaciones para priorizar los pagos de deuda externa. Pero esa medida profundizaría la escasez en las tiendas y comprometería el apoyo popular del oficialismo en las elecciones regionales de fines de año, después que el malestar por la crisis contribuyó a una derrota en las legislativas de diciembre último.
La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que tiene los pagos más pesados a fin de año, está estudiando proponer un canje a los tenedores de sus bonos.
| Agencia Reuters |


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