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Con “Giselle” el ballet del Argentino abre temporada
Maricel De Mitri: “El bailarín pone siempre el cuerpo, y cuando los conflictos están por encima es difícil. En un ambiente hostil de dudas, de desconfianzas, donde no se sabe qué va a pasar, es difícil el trabajo. Hay una intención de la dirección de superar eso.”
Periodista: ¿De qué manera recibió el ofrecimiento?
Maricel De Mitri: Cuando Martín Bauer es convocado para dirigir el Teatro, la primera persona a la que se dirige para el cargo es Carlos Trunsky, por conocerlo, haber trabajado con él y ser una referencia en la danza. Carlos enseguida trató de contar conmigo: hemos trabajado juntos y tenemos una larga historia profesional y de amistad. En ese momento había que analizar como amigos una propuesta que le había llegado y como profesionales de la danza ver qué estaba necesitando el Argentino. Entonces sumé a esa reflexión a Alejandro Parente, y de todo eso que tratamos de analizar -si bien el Colón y el Argentino son distintos también son hermanos y el estilo de compañía y repertorio son similares-, ellos encontraron que las ideas y la fuerza para tratar de proponer algo a esa compañía las tenía yo. Pero en conjunto con ellos: somos un equipo de ideas, de proyecto artístico.
P.: ¿Qué panorama encontró en la compañía al asumir el cargo?
M.D.M.: El primer día sentí que como la propuesta fue concreta de un trabajo profesional y respetuoso, la compañía estaba lista. Los encontré dispuestos para el trabajo, con entusiasmo y ganas, mucha gente joven y todos en buen estado, disponible, y el trabajo fue en un mes y medio de crecimiento. La propuesta artística de programación no es la soñada. Estaba planteada la "Carmen" de Marcia Haydée, que estaba programada con ella para fin de año, y cuando se decidió el cierre del Teatro [por obras de infraestructura] se intentó pasarla como segundo título de la temporada, pero los repositores no pudieron acomodar las fechas, así que lo más probable es que pase para abrir la temporada que viene. Si bien encontré en Bauer a un renovador dispuesto a generar cambio pude ver con él que la compañía, para poder ir por distintos caminos y lenguajes y tener un repertorio dúctil, diferente y propio, tenía que reencontrarse en su formato y lograr una calidad y seguridad en eso. Propusimos "Giselle" en un montaje de Martín Miranda, que se ha especializado en la obra, la ha estudiado, y Alejandro y yo la hemos trabajado con grandes, y sentíamos que podíamos empezar por ahí. La idea es incorporar un repertorio propio para una compañía. La incorporación de Carlos como coreógrafo residente es para tener la mirada de un creador en la gente de la compañía y ver obras y creadores que puedan trabajar con ellos. Buscamos que tenga una identidad.
P.: El panorama entonces no fue tan dramático
M.D.M.: No enfrenté a una compañía en crisis. Di un paso adelante y propuse. Por mi experiencia como bailarina sé que el bailarín necesita empezar el día y saber qué se busca, que hay un trabajo profesional, una clase segura, cuidada, un trabajo sano, un clima artístico, relajado pero exigente profesionalmente y que permita el clima más artístico, más creativo. Sé que cuando no sucede es duro. Nosotros ponemos el cuerpo y cuando eso no está es duro, cuando los conflictos están por encima es difícil. En un ambiente hostil de dudas, de desconfianzas, donde no se sabe qué va a pasar, eso es difícil. Sé que lo han vivido y, aunque el año pasado tuvieron con Sabrina contención y respeto, los conflictos le habían ganado la partida. Hay una intención de la dirección de superar eso, y las transiciones hacen que las cosas sean más lentas y trabadas. Hay que confiar en que todo puede arrancar y que nos encuentre en la mejor forma. La compañía está poniendo esa confianza y llevando un trabajo intenso. Estamos llegando a ocho funciones. Hay una locura de mi parte: la compañía tiene un horario limitado para un repertorio así, y sabíamos que encontrábamos gente con necesidad de salida al escenario. Entonces hay siete "pas paysan", es un disparate pero también una necesidad. Y está resultando. Hubo que generar estrategias de ensayo, optimizar el tiempo, la sala. Para que un repertorio como éste tenga sentido tenemos que recrear ese mundo de manera poética, teatral, corporalmente interesante y en la medida de lo posible apunto el trabajo cada minuto. No va a ser la mejor presentación posible, pero es un camino. Sabemos cómo son las condiciones de nuestro teatro y cuáles son las posibilidades.
P.: ¿Cuáles son sus objetivos a largo plazo?
M.D.M.: Tener un repertorio más actualizado. Me interesa mantener el repertorio clásico, sé que no son tantas las compañías que pueden tener un teatro como éste. Pero también me interesa que se aggiorne y vea las distintas posibilidades de lo que pasa en el mundo y lo que nos puede pasar. Que toquen tras posibilidades de obra, de movimiento, que vivan otras creaciones. En el Colón hemos estado mucho tiempo sin que viniera nadie a crear algo, y lo que vive el bailarín es diferente. Que alguien observe y cree según las posibilidades de la compañía es valioso.
Entrevista de Margarita Pollini


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