Treinta años más tarde, Bonín interpreta, en la obra teatral "Tarde" de Fabián Saad, al padre de un joven homosexual, cuyo marido espera en el hospital un trasplante de riñón. La acción transcurre durante la espera previa a la intervención quirúrgica. Allí, el angustiado Víctor (Jorge Noguera) recibe el apoyo de su hermana (Daniela Catz) y la sorpresiva visita de su padre, de quien se mantiene distanciado. La presencia de una madre sobreprotectora (Silvia Daurat) suma conflictos a esta compleja red familiar narrada con una mirada comprensiva y reparadora. "Tarde" se exhibe los lunes a las 20:30 en Timbre 4 (México 3554) con dirección de Lorena Barutta.
"Para mí es un orgullo que se me convoque para esta obra que es como la secuela de 'Otra historia de amor', pero contada desde el hoy", afirma Bonín en diálogo con este diario.
Periodista: Háblenos de aquella película emblemática.
Arturo Bonín: Fue la primera en tratar el tema de la homosexualidad desde una lectura contenedora y más que nada se centró en el impacto que sufrían estos dos hombres que debían amarse a escondidas y en la reacción de sus respectivas familias. Al final terminaban juntos. Y eso, en la Argentina de 1986, era muy fuerte, porque en la sociedad no toleraba a una pareja homosexual.
P.: ¿Tuvo dudas en aceptar ese papel?
A.B.: El que dudaba era el director. Yo venía de hacer "Bairoletto", una suerte de bandolero romántico, bien macho y con bigotes, y el libro ya había sido rechazado por muchos actores. "Tenía miedo que me mataran a trompadas", me confesó Américo Ortiz de Zárate. Durante cinco años le habían rebotado el guión de muy mala manera. Un funcionario le dijo: "El Instituto de Cine no está para financiar películas de putos".
P.: Pero usted no lo trompeó...
A.B: ¡Cómo iba a hacer eso! Además, ya conocía parejas del mismo sexo muy consolidadas y no tenía inconveniente en contar una historia gay desde un lugar más respetuoso. Hasta entonces sólo se las mostraba desde un costado marginal y perverso; sus protagonistas siempre terminaban en los baños de las estaciones, trompeados. Para mí eran dos personas que se querían y punto, lo que hicieran entre sábanas era un tema de ellos.
P.: ¿Qué consecuencias le trajo la película?
A.B.: Muchos creían que me iba a costar la carrera, pero el estreno tuvo un impacto positivo y quedó como una película emblemática. También tuvo un enorme éxito en España. La daban en cines alternativos. La iban a proyectar tres días y estuvo casi tres meses en cartel. Gracias a eso, el director José Luis Cuerda me contrató para su film "Amanece que no es poco".
P.: "Otra historia de amor" no resistió el paso del tiempo.
A.B.: Pronto resultó naïf, sobre todo con la aparición de Pedro Almodóvar. Nosotros fuimos demasiado cuidadosos. No es que temiéramos a la censura, porque se la puede eludir de mil maneras, nuestro problema era el público. No queríamos espantarlo, ni irritarlo.
P.: El único beso de la película quedó oculto detrás de una botella de vino.
A.B.: Esa botella de vino nos llevó toda una tarde de discusiones con Américo, con Mario Pasik y con el guionista. No sabíamos cómo mostrarlo.
P.: ¿Qué tipo de padre interpreta en la obra de Saad?
A.B.: Es un padre que está aprendiendo a aceptar a su hijo como una persona autónoma y no de su propiedad: "Yo quería protegerte de algo que a mí me enseñaron que no era bueno", le confiesa después. Treinta años atrás, le hubiera parecido un disparate que dos hombres se casaran, ahora empieza a incorporar esa realidad y a entender que eso no compromete sus propias elecciones de vida, ni su relación con su hijo. Al que siempre va a amar, aunque no se case con una mujer ni le dé nietos. El planteo es interesante porque no hay culpables e inocentes.
P.: ¿Cuánto de disfuncional tiene esta familia?
A.B.: Siempre se habla de familias disfuncionales... Ahora nómbreme alguna familia que sea funcional. No existe. De Edipo para acá todas fallan en algo. Y en "Tarde" la homosexualidad del hijo es el elemento disparador que lleva a pensar qué cosas no funcionan dentro del esquema familiar. Desde lo personal la obra me sirvió para cerrar aquel tema que abrí hace 30 años y me permitió entender desde un personaje mis propios errores como padre.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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