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Correa asila a Assange y Cameron desconoce inmunidad de embajada
La presencia de simpatizantes de Julian Assange y de policías frente a la embajada ecuatoriana en Londres derivó en hechos de violencia menores (arriba). El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, anunció en Quito el asilo para el fundador de WikiLeaks (derecha).
El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, argumentó que es posible que una extradición a Suecia dispare una serie de eventos que terminen con un traslado del exhacker australiano a Estados Unidos, donde podría recibir un trato degradante o, incluso, ser condenado a muerte por la difusión de documentos clasificados del país.
«El Gobierno de Ecuador, fiel a su tradición de proteger a quienes buscan amparo en su territorio o en los locales de sus misiones diplomáticas, ha decidido conceder asilo al ciudadano Julian Assange», explicó Patiño en Quito.
Cientos de partidarios de Assange agrupados frente a la embajada ecuatoriana en Londres estallaron en cánticos de júbilo al conocerse la noticia, mientras que el propio fundador de WikiLeaks agradeció a Ecuador por Twitter y calificó la decisión de «victoria histórica». «Nuestra lucha apenas ha comenzado. La investigación estadounidense contra WikiLeaks debe detenerse», escribió. En las inmediaciones de la sede, se registraron incidentes menores con la Policía.
Por lo pronto, el roce diplomático será discutido y analizado por los organismos regionales. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) llamó a una reunión extraordinaria de cancilleres para el próximo domingo en Guayaquil, Ecuador. Asimismo, el Consejo Permanente de la OEA se reunía al cierre de esta edición para tratar «la situación entre Ecuador y el Reino Unido».
La concesión de asilo, aunque escribe otro espectacular capítulo en la saga de Assange y WikiLeaks, no significa una resolución automática de la situación, ya que son nulas las chances de que el ciberactivista pueda llegar al aeropuerto de Londres o siquiera salir de la embajada sin ser detenido. La decisión, de hecho, escaló a una crisis diplomática y política cuando Assange se refugió en la embajada ecuatoriana, el 19 de junio, y pidió asilo para evitar su extradición a Suecia, donde una fiscal quiere interrogarlo por denuncias de presuntos delitos sexuales (ver recuadro aparte).
En Londres, el canciller británico, William Hague, aseguró que el Reino Unido no dará un salvoconducto al procesado de 41 años para que salga de la embajada porque el Gobierno del premier David Cameron está «obligado» y «resuelto» a extraditarlo a Suecia. «Estamos obligados a extraditarlo a Suecia y también estamos resueltos a hacerlo», subrayó Hague en conferencia de prensa.
La previa al anuncio estuvo rodeada de tensión dado que el Gobierno británico amenazó con intervenir por la fuerza la embajada ecuatoriana. Ante la polémica, la Cancillería inglesa citó la existencia de una ley de 1987, aprobada en medio de la tensión diplomática con Libia y su por entonces mandatario Muamar el Gadafi, para permitirle quitar el estatus diplomático a la sede en Londres, y de esa forma poder arrestar a Assange.
Sin embargo, Hague salió al cruce de las denuncias de Ecuador sobre la posibilidad de un ataque a la embajada en caso de que Assange no se entregue (ver página 24) y desmintió que existan planes en marcha para que Assange sea extraditado a Estados Unidos.
La Cancillería aseguró que sigue «dispuesto a encontrar una solución negociada» que le permita cumplir con su «obligación» de extraditar al australiano en cumplimiento con un fallo de la Corte Suprema británica que avaló ese proceso.
El abogado defensor de Assange, el exjuez español Baltasar Garzón, declaró que si el Reino Unido no le extiende un salvoconducto recurrirá a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). «Lo que tiene que hacer el Reino Unido es aplicar las obligaciones diplomáticas de la Convención del Refugiado y dejarle marchar dándole un salvoconducto. De lo contrario, acudiremos a la CIJ, aseveró Garzón.
En Washington, el Departamento de Estado negó haber presionado al Reino Unido para capturar a Assange. «Es una cuestión entre los países involucrados y no estamos planeando intervenir nosotros», explicó su vocera, Victoria Nuland.
«Nadie nos va a asustar», dijo el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, en su cuenta de Twitter antes de anunciarse la decisión.
Con una lista de once puntos, Patiño explicó que Ecuador optó por conceder el beneficio a Assange porque el Reino Unido, Suecia y EE.UU. se negaron a dar garantías de que el periodista no será extraditado y de que se respetarán sus derechos fundamentales. «Si fuera extraditado a Estados Unidos, el señor Assange no recibiría un juicio justo y podría ser juzgado por tribunales especiales o cortes militares», declaró Patiño. «No es poco plausible que sea sujeto a un tratamiento cruel o degradante y sea condenado a prisión perpetua o a la pena capital», prosiguió.
Agencias EFE, DPA, AFP, Reuters, ANSA, y Ámbito Financiero

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