3 de noviembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

El viernes pasado sonaban «violines» como música de fondo de mercados bursátiles que remataban octubre, como para dejar instalada en sus saldos -aquí y en otros recintos- una ganancia a la que había que rastrear en las estadísticas para hallarle parangón. Pero en la última rueda, lo que venía a ser la frutilla en la punta del postre se convirtió en un fruto muy amargo. Y la música de fondo para terminar el mes fueron «tambores» que anunciaban nuevas batallas en el campo de los problemas económicos europeos. Que, para no estar solos, se aunaron al estallido de una entidad financiera en Estados Unidos y donde -qué casualidad- su titular es no solamente un exgobernador de la Unión, sino también un ex de «Goldman Sachs» (compañía que ha sido la mayor escuela moderna en preparar filibusteros de las finanzas).

Así y todo, octubre cerró glorioso para nuestro Merval y al que se ve, en el ranking que dio nuestro diario sobre la evolución de activos en el curso mensual, a la cabeza de todos, superando a un lote compuesto por varios de la «escudería dólar», con el propio billete en persona (y en todas sus modalidades utilizadas). Atrás también quedaron los bonos y por allá abajo -con el Merval en un 17%- aparecen los «plazos fijos» rindiendo... el 1,80% mensual. Ergo, las acciones líderes en promedio ponderado (y hubo casos particulares con bastante más) equivalieron a unos diez meses el dinero depositado. Que, como se lo dieron todo junto, bien puede representar un año completo de renta...

Una Bolsa que viene, globalmente, a lomos de un dragón de las economías. Dando saltos, vomitando fuego, por momentos simulando estar amansado y saliendo de nuevo a hacer tropelías. Decíamos en estos días, todo un curso práctico -y gratuito- que no se hallará en los textos de las teorías «rosadas», sobre la pavorosa elasticidad de la tendencia bursátil, propinando sorpresas de tal magnitud. Y, a renglón seguido, enviarnos otra desgraciada secuencia uniendo al último día de octubre, con el primero de noviembre. Devorando terreno conquistado apenas un par de ruedas atrás.

«Comprad al son del cañón, vended al son del violín» resultó la expresión clásica que damos como la apropiada para lo sucedido. El que quiera subirse al lomo del «dragón» ya lo sabe: es hoy en día para ganar, o perder, mucho. Emocionante...

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