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Cupones bursátiles
Así y todo, octubre cerró glorioso para nuestro Merval y al que se ve, en el ranking que dio nuestro diario sobre la evolución de activos en el curso mensual, a la cabeza de todos, superando a un lote compuesto por varios de la «escudería dólar», con el propio billete en persona (y en todas sus modalidades utilizadas). Atrás también quedaron los bonos y por allá abajo -con el Merval en un 17%- aparecen los «plazos fijos» rindiendo... el 1,80% mensual. Ergo, las acciones líderes en promedio ponderado (y hubo casos particulares con bastante más) equivalieron a unos diez meses el dinero depositado. Que, como se lo dieron todo junto, bien puede representar un año completo de renta...
Una Bolsa que viene, globalmente, a lomos de un dragón de las economías. Dando saltos, vomitando fuego, por momentos simulando estar amansado y saliendo de nuevo a hacer tropelías. Decíamos en estos días, todo un curso práctico -y gratuito- que no se hallará en los textos de las teorías «rosadas», sobre la pavorosa elasticidad de la tendencia bursátil, propinando sorpresas de tal magnitud. Y, a renglón seguido, enviarnos otra desgraciada secuencia uniendo al último día de octubre, con el primero de noviembre. Devorando terreno conquistado apenas un par de ruedas atrás.
«Comprad al son del cañón, vended al son del violín» resultó la expresión clásica que damos como la apropiada para lo sucedido. El que quiera subirse al lomo del «dragón» ya lo sabe: es hoy en día para ganar, o perder, mucho. Emocionante...


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