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Cupones Bursátiles
Como tal indagación no está disponible, solamente se puede advertir su presencia en base a ciertos efectos de su accionar. La rueda del viernes pasado se nos hace presente, una y otra vez, por más que en los análisis habituales solamente haya quedado como una simple incongruencia respecto de reflejar los hechos con saldos en sintonía. Fue demasiado fuerte el motivo, el «acuerdo-desacuerdo» europeo, la salida explosiva de Gran Bretaña, las polémicas inmediatas por lo que se anunció, como para que las Bolsas, «el mercado», se equivocara tan descaradamente como lo hizo, sembrando alzas por todos los índices globales. Si una fuerza controlante fue capaz de hacer eso, está en condiciones de torcer cualquier curso natural, no importa la noticia que pueda estar por detrás. También sería fascinante, en otra idea que jamás podría concretarse, saber quiénes se movieron en positivo en tal rueda cuando todo indicaba que el impacto sería el del lunes, a la inversa.
A todo esto, en Buenos Aires el ambiente bursátil andaba de diversión por distintos lugares turísticos. Es sencillo suponer que también el Merval se habría subido al trencito de los aumentos, por más que muchos operadores -que «leen» muy bien el mercado- se hubieran preguntado la razón por la que los índices iban positivos ante novedades que poco los incentivaban. Casi siempre la gente se pregunta sobre el porqué de una baja y disfruta -sin mucho análisis- de las ruedas favorables. Mucho menos si se establece todo un ciclo a favor, donde aunque los precios revienten de madurez, aparecen órdenes tomadoras de todos lados.
(Deje el lector como una «loca» reflexión lo dicho hoy; el viernes aquel ya es pasado. Y a nadie le importa perder tiempo en disecarlo.)

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