15 de diciembre 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

La estadística imposible, la que indique cuántos miles de inversores comunes se han ido de los mercados bursátiles en estos años, y en qué medida se ha producido una concentración extrema en una «elite» de jugadores de la Bolsa, mezclados con tahures, bribones que no le harán asco a nada con tal de forzar la dirección natural de la tendencia -al menos en los tramos cortos, diarios- revestidos de una apariencia de formalidad. Célula que está gobernando el mundo desde la altísima tecnología y las intervenciones en milésimas de segundo (los de Goldman Sachs son los estudiantes más avanzados, sin dudas) y sacando todo el jugo posible de la desesperación reinante.

Como tal indagación no está disponible, solamente se puede advertir su presencia en base a ciertos efectos de su accionar. La rueda del viernes pasado se nos hace presente, una y otra vez, por más que en los análisis habituales solamente haya quedado como una simple incongruencia respecto de reflejar los hechos con saldos en sintonía. Fue demasiado fuerte el motivo, el «acuerdo-desacuerdo» europeo, la salida explosiva de Gran Bretaña, las polémicas inmediatas por lo que se anunció, como para que las Bolsas, «el mercado», se equivocara tan descaradamente como lo hizo, sembrando alzas por todos los índices globales. Si una fuerza controlante fue capaz de hacer eso, está en condiciones de torcer cualquier curso natural, no importa la noticia que pueda estar por detrás. También sería fascinante, en otra idea que jamás podría concretarse, saber quiénes se movieron en positivo en tal rueda cuando todo indicaba que el impacto sería el del lunes, a la inversa.

A todo esto, en Buenos Aires el ambiente bursátil andaba de diversión por distintos lugares turísticos. Es sencillo suponer que también el Merval se habría subido al trencito de los aumentos, por más que muchos operadores -que «leen» muy bien el mercado- se hubieran preguntado la razón por la que los índices iban positivos ante novedades que poco los incentivaban. Casi siempre la gente se pregunta sobre el porqué de una baja y disfruta -sin mucho análisis- de las ruedas favorables. Mucho menos si se establece todo un ciclo a favor, donde aunque los precios revienten de madurez, aparecen órdenes tomadoras de todos lados.

(Deje el lector como una «loca» reflexión lo dicho hoy; el viernes aquel ya es pasado. Y a nadie le importa perder tiempo en disecarlo.)

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