9 de mayo 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Comencemos por una "fe de erratas": en comentario del día martes, en esta columna, al hablar sobre el camino que siguieron dólar y acciones -en la historia- debía leerse el año "1975" (mil novecientos setenta y cinco) y no el de "1875", como apareció publicado. Esto, no para quienes son del ambiente bursátil desde hace mucho tiempo, sino por algún lector joven que da por sentados datos que no son los verdaderos.

Disculpas del caso (nobleza obliga, aclaración necesaria). Y desde allí, volvemos al presente, en realidad la de esa rueda del martes y la notable coincidencia de tres canales, que son referentes entre sí, aunque cada uno mantenga su andarivel. Lo del Dow Jones alcanzando el "récord" de los 15.000 puntos (cosa que sucede habitualmente, pero la llegada a otro número redondo siempre es llamativa). Y, al unísono, un ámbito local que vio al dólar paralelo coronar en la zona de los $ 10 por unidad del billete verde. Y, al mismo tiempo, el Merval dándose el gusto de alcanzar los 4.000 puntos que resultó, a la vez, también un número redondo y -a la manera del Dow- el arribo a una marca jamás alcanzada en su estadística. Muy bien, para los tres casos, la pregunta es la misma: ¿hasta dónde se supone que llegarán, para volver a mostrar semejante coincidencia? Los más cautos -en medio de la euforia que se vive- dirán que la cita es con el Dow Jones en 16.000 puntos, el Merval en los 5.000 y el dólar local en los 15 pesos. Acaso, algunos vean la siguiente reunión: cuando el Dow toque los 20.000, el Merval los 6.000 y el dólar... vaya a saberse.

"Te lo compro a dos, te lo revendo a cuatro, me lo devolvés a seis": es como el viejo chiste sobre el reloj, o sobre los legendarios "tulipanes" de Holanda, de tantos siglos atrás. El momento donde todos saben el precio de todo, pero ignoran ya su valor. O la presunción del verdadero valor de los activos en disputa. En tanto se consiga una contrapartida, todo es un pasar de manos, un cambio de bolsillos, hasta que muchos -como ha sucedido siempre- se queden con los papeles en la mano: cuando los más avispados, los más pícaros, se retiren prestamente de la contienda. Será el momento en que ya el techo no da para mucho más, hay que conseguir espacios nuevamente, encontrar ciertos pisos para que todo se reinicie. Existen ya análisis con sentido de la realidad, donde se mencionan peligros crecientes de saturación. Una señal.

Dejá tu comentario