13 de mayo 2016 - 00:00

Cupones bursátiles

Richard Davoud Donchian - 1 a parte - Nació en Hartford, Connecticut, en septiembre de 1905. Sus padres Samuel Donchian y Armenouhi Davoud emigraron desde Turquía en 1880, para instalarse en Estados Unidos. Richard asistió al colegio público de su ciudad natal, y en 1928 se licenció en Ciencias Económicas en la Universidad de Yale. Una vez concluido su paso por la universidad, se incorporó al negocio que regenteaba su familia, una pequeña empresa de alfombras. A pesar de apreciar el trabajo en la empresa familiar, también se interesaba por los mercados financieros, sobre todo a partir de la lectura del libro de Jesse Lauriston Livermore: "Recuerdos de un operador de acciones".

Tras sufrir importantes pérdidas después del crack de 1929, se convenció que para dedicarse a los mercados era necesario saber algo más, y que sólo se podría alcanzar el éxito mediante el análisis técnico o también mediante el chartismo, disciplinas a las que dedicó su tiempo.

A los 25 años se involucra de lleno a trabajar en la industria de Wall Street, escribiendo durante 1933 a 1935 un boletín con recomendaciones técnicas para Hemphill, Noyes & Co y tambien confeccionaba un informe llamado Security Pilot, donde se recogían recomendaciones de compra de acciones.

Durante la II Guerra Mundial, participó en la invasión a Sicilia y más tarde sirvió en el Pentágono, en el departamento de estadística de las fuerzas aéreas.

Una vez terminado su período en el Ejército, se instaló en Nueva York como inversor privado y analista independiente, donde continúo sus estudios sobre las tendencias de los valores.

En 1948 comenzó a interesarse por las commodities y según cuenta Bárbara Dixon, una de sus estudiantes, diariamente registraba los precios de las mismas en un libro, para después calcular las correspondientes medias móviles que seguidamente incorporaba en sus gráficos, para generar las señales de compra y venta de sus sistemas mecánicos.

Dixon fue secretaria tres años de Richard Donchian, quien la apoyó constantemente cuando las mujeres todavía no gozaban de buena reputación en Wall Street, para más tarde pasar a gestionar más de 40 cuentas que rondaban cada una de ellas entre 20.000 y 1.000.000 de dólares. El lunes continuamos.

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