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De la esclava Isaura a la documentalista política
• LUCÉLIA SANTOS, EXESTRELLA DE TELENOVELA BRASILEÑA Y HOY ACTIVISTA AMBIENTAL
Homenajeada en el Festival de Cine de Punta del Este, la recordada figura del cine erótico brasileño de los 80, además de figura central en las telenovelas de su país, dialogó con este diario sobre su presente.
Santos. A los 60, la estrella brasileña de “La esclava Isaura” fue la homenajeada principal en el Festival de Cine de Punta del Este.
L.S.: Vecinos, si, en San Bernardo. Mi padre también era obrero, soy de clase trabajadora. Años después interpreté a su maestra en "Lula, o filho do Brasil", una película biográfica.
P.: Así que usted pudo haber sido una obrera, en vez de artista.
L.S.: No fui a la fábrica porque desde los 14 estaba en el teatro. Y a los 18 tuve la suerte de protagonizar "La esclava Isaura", que fue un éxito enorme. Todavía sigo haciendo teatro, televisión, cine.
P.: Tenía 19 y cara de niña cuando se convirtió en símbolo sexual para los espectadores de "Engracadinha" y "Bonitinha mais ordinaria", que los argentinos vimos en una Semana de Cine Brasileño de 1982.
L.S.: Lo veo venir. ¿Cuál es la pregunta?
P.: ¿Qué dijo su padre al verla desnuda en pantalla?
L.S.: Esas películas, y "Album de familia", no son picarescas, no integran el género de la "chanchada brasilera". Se basan en los dramas sexuales de Nelson Rodrigues, que son muy francos y singulares. Estoy formada en la obra de Nelson Rodrigues, en sus tragedias cariocas. Las entiendo, soy paulista pero vivo en Río desde que me contrataron para "Isaura".
P.: Hizo muchas otras telenovelas de Rede Globo, además de películas ("Ja nao se faz amor como antigamente", "O sonho nau acabou", "Luz de fuego", "Baixo Gávea") y documentales sobre el Amazonas y la China. ¿Ahora también es productora?
L.S.: Preferiblemente, de documentales. A la China fui 23 veces, tres de ellas en delegación oficial con el presidente de Brasil (una con Cardoso, dos con Lula). Yo ayudaba a que se quebrara un poco el protocolo. Soy budista practicante, y ahí me siento como si volviera a casa. Una vez me llamaron. "Los televidentes han votado su serie televisiva sobre la evolución de nuestras costumbres como la más popular del año, venga a recibir el premio". ¡Eran 300 millones de votos!
P.: Más que cualquier youtuber.
L.S.: Esos actúan como idiotas totales. Internet es un buen sistema tecnológico, pero la gente lo usa mal. La idea de navegación equivale a una idea de superficialidad, todo por encima. Y como promoción de algo, tampoco se puede contar demasiado. No se vende una producción porque tenga muchos likes. Hay estudios sobre esto.
P.: ¿Qué viene ahora?
L.S.: Volveré a Timor. Pienso subir al Aconcagua lo más alto que pueda, como preludio para escalar el Everest en una próxima encarnación. Y estamos preparando una serie de largo aliento que unirá mis dos mayores pasiones: el cine y las montañas. Primero el Himalaya, la vida de los sherpas, sus familias, la soledad en lo alto, muchos mueren tratando de proteger a los montañistas. Después los Andes a todo lo largo. Si sobrevivimos, los Alpes, donde comenzó el montañismo. Y las Montañas Rocosas, que abarcan tres países. Como ve, estoy considerando las crecientes limitaciones de mi edad. Después ya puedo morir, porque habré unido las montañas y el cine.
P.: Usted mencionó la muerte, y el festival se abrió con "Elis", sobre su amiga Elis Regina. ¿Cómo recuerda aquel momento?
L.S.: Fue una amistad intensa. Nos visitábamos mucho, porque además mi marido de entonces también era músico. Ella tenía una condición vocal perfecta, un alma enorme. Recuerdo algo muy gracioso: ella era más chiquita que yo y conducía un jeep enorme, daba mucha gracia. Cuando se mató, yo estaba embarazada de Pedro, paseando fuera del país con mi esposo, y me enteré por la prensa. Tan horrible. Al regresar, encontramos una notita suya, una postal de Navidad bajo la puerta. La tengo siempre a la vista.


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