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Del crecimiento al desarrollo
Esta es la motivación para llevar adelante el Seminario Banco Provincia, jornadas que por tercer año consecutivo estamos presentando bajo el lema "Los desafíos del Desarrollo", donde en esta oportunidad nos acompaña CAF ((Corporación Andina de Fomento). Con un carácter pluralista, promovemos el diálogo y el debate con reconocidos expertos internacionales, junto a prestigiosos representantes del mundo académico, empresarial, funcionarios con altas responsabilidades ejecutivas y otras organizaciones que son usinas de apoyo a las políticas públicas.
En la última década, gracias a la abundancia de recursos naturales, el auge de sus precios y mejores políticas macroeconómicas, muchos países hemos podido conciliar mejor crecimiento económico con equidad. Sin embargo esta etapa más virtuosa comenzó a mostrar nuevos desafíos en un contexto internacional más exigente. En esta etapa, especialmente en nuestro país (también Brasil experimentó algo similar), pudimos tener una mejora continua en índices de cobertura de la población, en temas tan sensibles como empleo, jubilaciones, salud, educación, ingresos mínimos.
Ahora, tanto nosotros como el conjunto de Latinoamérica, debemos ir convergiendo hacia niveles de ingresos per cápita que achiquen la brecha que nos separa de los países desarrollados. Esto indica que maximizar el crecimiento del producto o aliviar la pobreza son condiciones necesarias (imprescindibles) pero no suficientes para avanzar con más profundidad en el camino elegido. Ahora viene un ciclo donde debemos crecer vigorosamente sobre la base de políticas que alienten inversiones y mejoren continuamente los niveles de productividad.
Estas políticas refieren a profundizar y mejorar lo hecho en cuanto a innovación, ciencia y tecnología, el financiamiento a mediano y largo plazo, el desarrollo de nuevas capacidades para hacer productos más complejos y competitivos, la inversión en infraestructura y el rol del sector público en sectores estratégicos (energía, transporte), entre otros aspectos.
También repensando la forma de inserción de nuestros países en el nuevo mundo global del siglo XXI, donde los cambios repentinos irrumpen cada vez más con mayor frecuencia. Así resulta necesario entender fenómenos de la raíz estructural (tendencias que vinieron para quedarse), pero a la vez ser capaces de ampliar el zoom de la lente y mirar la situación en el corto plazo para reconocer eventos más especulativos y acotados en el tiempo.
Creemos que nuestra inserción tiene que ser compatible con la movilización de nuestras capacidades internas, para que a través de la diversificación productiva y una mayor complejidad de nuestros productos y servicios, logremos sociedades más prósperas y con mejor distribución del ingreso.
La agenda del desarrollo basada en inversiones y alta productividad nos permitirá asegurar la calidad y sostenibilidad de las mejoras alcanzadas fundamentalmente a favor de los sectores que más lo necesitan.
Con un Estado fuerte pudimos tener crecimiento robusto y políticas redistributivas que devolvieron dignidad a millones de habitantes. Ahora, estimulando la asociación estratégica con los emprendedores debemos encarar la agenda del conocimiento con innovación para agregar valor, generar divisas y fortalecer los pilares de la diversificación productiva de nuestro país en un marco de descentralización y federalismo.


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