7 de diciembre 2011 - 00:00

Del Mastro lleva a escena las fantasías de una fan de Sandro

Ariel del Mastro: «Teatralizamos el Sandro público, el de los recitales. Nada de su intimidad, ni de sus últimos días en el respirador».
Ariel del Mastro: «Teatralizamos el Sandro público, el de los recitales. Nada de su intimidad, ni de sus últimos días en el respirador».
«No es un tributo a Sandro, nada de eso. Es una obra narrada desde la mirada de una fan a la que le pasan cosas con su familia, con su marido y con la sociedad. Y todo esto está atravesado por la adoración que ella siente por el cantante», señala Ariel del Mastro, director general de «Por amor a Sandro. El Musical de América», espectáculo que se verá en el teatro Broadway en enero con libro de Daniel Dátola y dirección musical de Julián Vat.

Natalia Cociuffo dará vida a Alicia, una de las incondicionales «nenas» de Sandro; Cristian Giménez se pondrá en la piel de Antonio, el marido comprensivo que un día se harta del fanatismo de su mujer, mientras que Fernando Samartin será el encargado de «replicar» al cantante en su paso por los escenarios, desde su debut en «Sábados Circulares» de Pipo Mancera junto a «Los de Fuego» hasta su último show. A ellos se suma un elenco de actores, cantantes, bailarines y músicos.

Del Mastro ha dirigido, entre otros títulos, «Peter Pan, todo podemos volar», «Despertar de primavera», «Eva, El Gran Musical Argentino» y «Cabaret» y entre sus próximos proyectos figura un musical de teatro físico basado en «La naranja mecánica» de Anthony Burgess: «Todos me dicen qué idea genial, pero no logro que me la produzcan. Tal vez les resulte violenta... Pero, yo quiero darle un upgrade para que genere la misma incomodidad que logró en su momento la película de Kubrick, la que a mí, hoy, me resulta algo ingenua».

Una vez que estrene «Por amor a Sandro» comenzará a trabajar en una adaptación de «La sirenita» de Disney que recorrerá toda Latinoamérica luego de su debut en el teatro Opera de Buenos Aires, previsto para fines del año próximo. Dialogamos con él:

Periodista: Además de las canciones de Sandro ¿incluyó algún dato de su vida en este nuevo musical?

Ariel Del Mastro: Él era muy reservado con su intimidad y preferimos teatralizar al Sandro de los recitales, por eso estamos utilizando a un artista que lo replica de una manera casi idéntica, porque es como Alicia se lo imagina. Investigamos mucho, incluso hablamos con un grupo de un club de fans, porque hay muchos. Nos contaron varias anécdotas y algunas de ellas las incluimos en el libro.

P.: En los años 60 y 70, era «grasa» escuchar a Sandro, pero luego fue ampliamente reivindicado, incluso por la gente del rock.

A.D.: Acá también incluimos versiones más modernas y rockeras, como las que grabaron varios artistas a fines de los 90 en «Tributo a Sandro, un disco de rock». Pero en la obra a esos temas los cantan Alicia, Antonio y el ensamble. Yo nací en el 62. Soy más del palo rockero, pero nunca tuve prejuicios hacia su música, simplemente no me llegaban sus canciones, hasta que varios años atrás lo fui a ver al Gran Rex y me deslumbró. Ahí había un artista y sobraban las palabras. A quién le podía importar si estaba más viejo, o si era grasa o menos grasa. La bata roja, las minas gritando, las bombachas por el aire... Podía hacer abstracción de todo eso, allí había un gran artista que transmitía emoción y no hay nada más que hablar. La obra empieza el día en que él muere. Mejor dicho, cuando Alicia se entera de la muerte de su ídolo y ahí empiezan los flashbacks. No aparece un Sandro enfermo, ni tomando aire del respirador. No nos interesa eso, sino lo que él como artista ha generado en sus fans.

P.: Usted debutó en comedia musical como iluminador. Su madre (Nacha Guevara) debe haber influido mucho en su relación con la música...

A.D.: Sí fue algo que recibí de mi familia desde muy chiquito. Además, la iluminación está muy apegada al sonido en el género musical. Allí no hay vueltas, la que manda es la música, en cambio en otros géneros teatrales la iluminación está más ligada a una concepción espacial.

P.: Tampoco hay que olvidar que usted se crió junto a Alberto Favero.

A.D.: Cuando era chico hubo un tiempo bastante largo, que por raras coyunturas terminé durmiendo junto al estudio de Alberto, mis otros hermanos dormían más lejos. El componía de noche y todavía tengo grabado como en sueños, en mi memoria emotiva, los temas de «Eva, el musical», que después tuve oportunidad de dirigir y fue muy emocionante para mí, porque también cerraba una etapa de mi vida. Escucho música desde que era chico, creo que por eso elegí dirigir este género. De la iluminación todavía no me desprendí pero quiero hacerlo. Es algo que recibí de mi vieja que tiene un gran criterio plástico para sus espectáculos. Ahora quiero pasar la posta a otros, quiero ayudar a la gente que trabaja conmigo.

P.: ¿Qué siente como pendiente?

A.D.: Hasta hace poco mi principal sueño era dirigir en Broadway, para decir «llegué». Pero ya no tengo la mirada puesta ahí, si se da... mejor. Mandé un proyecto a Disney para hacer los second rights de «La sirenita» y de otros espectáculos que no pueden venir a la Argentina por sus elevados costos. Les envié un proyecto muy ambicioso para adaptarlos a un formato más pequeño y lo aceptaron. Me eligieron como el primer director de habla no inglesa que va a dirigir un producto de ellos. Fue bueno para mi ego. Si todo sale bien, me van a dar otros títulos. Pero ahora quiero hacer «Peter Pan» en Las Vegas. Es una obra que me sigue emocionando, porque fue el primer espectáculo que dirigí (2004 en Buenos Aires; 2007 en San Pablo, Brasil) y en el que puse mucho amor, cuidado, angustia y también ambición. Quiero hacer un mega espectáculo con esa obra que adoro. Si algún día llego a Las Vegas, les aviso.

Entrevista de Patricia Espinosa

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