30 de enero 2014 - 00:00

Desespera a Rajoy la amenaza de Aznar de fracturar el PP

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se mostró el fin de semana en una reunión del Partido Popular en Barcelona. Su debilidad ante el desafío independentista de Cataluña es, junto a la crisis económica y social y sus supuestas vacilaciones ante ETA,  son algunos de los argumentos principales de quienes amenazan con dejar la agrupación conservadora.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se mostró el fin de semana en una reunión del Partido Popular en Barcelona. Su debilidad ante el desafío independentista de Cataluña es, junto a la crisis económica y social y sus supuestas vacilaciones ante ETA, son algunos de los argumentos principales de quienes amenazan con dejar la agrupación conservadora.
Madrid - El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, enfrenta uno de los mayores retos desde que está al frente del Partido Popular (PP): evitar que se consume la fractura interna a partir del enfrentamiento con su ala más conservadora, liderada por el exmandatario José María Aznar.

Con vistas a las elecciones europeas, Rajoy planteó reforzar el vínculo del PP con la sociedad española, debilitado por el manejo de la crisis económica y por la falta de respuesta a los reclamos de sectores conservadores civiles y víctimas del terrorismo, con una convención nacional partidaria que se realizará el fin de semana. Sin embargo, los esfuerzos por relanzar al oficialismo se vieron empañados luego de que varios de sus líderes históricos decidieran no participar, como es el caso de Aznar (1996-2004) y el exministro Jaime Mayor Oreja, que también renunció a ser de nuevo candidato al Parlamento Europeo.

Cerca de 2.400 militantes del PP asistirán al encuentro en Valladolid (centro-norte), ciudad considerada el feudo de Aznar, el hombre que llevó a los populares de la oposición al Gobierno y amplió las bases y el electorado tradicionales.

El expresidente justificó su ausencia con compromisos privados contraídos con anterioridad, explicó la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

Sin embargo, el plantón a Rajoy, el delfín que eligió como sucesor, pero del que desde muy pronto se apartó con sus críticas, ocupó un lugar preponderante en la prensa española.

Cospedal trató de minimizar el asunto, ayer, reduciéndolo a "una cuestión de agenda", aunque sin mucho éxito.

El vaso del ala más conservadora del PP se llenó en estos algo más de dos años que Rajoy lleva al frente del Gobierno. Su política fiscal, con la que incumplió el programa electoral al subir impuestos, sentó mal. El propio Aznar lo hizo saber en varias ocasiones.

Luego llegó el desafío independentista de Cataluña, donde el jefe del Gobierno regional, Artur Mas, se prepara para celebrar un referendo de autodeterminación el 9 de noviembre. Los más conservadores cuestionaron la tibieza de Rajoy por ir dejando pasar el tiempo, sin la respuesta contundente que les gustaría.

A ello se sumó el tema de ETA, en el que recriminan al mandatario haber acatado, sin más, el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que obligó a la excarcelación de etarras a los que de forma retroactiva se les habían aplicado medidas para evitar su salida de prisión una vez cumplida la condena.

El acatamiento de esa sentencia y de decisiones de la Justicia -como la que permitió este mes a los excarcelados reunirse en un acto público en el País Vasco- alimentaron las críticas.

Mayor Oreja, quien fue cabeza de lista para las elecciones europeas en 2009, confirmó que no se presentará, sin que por el momento los populares españoles sepan quién será el primer candidato en mayo.

El ministro del Interior de Aznar y líder del PP en el País Vasco está considerado un político muy próximo a las víctimas del terrorismo, las cuales se alejaron del Gobierno de Rajoy e, incluso, lo criticaron en actos públicos por lo sucedido tras las excarcelaciones.

Su decisión "ha dejado al descubierto en toda su rotundidad las discrepancias que existen entre una facción del partido en la que militan históricos 'pata negra' y el nuevo PP, plegado a la política 'sin garra'" que le achacan los críticos, escribió ayer el diario El Mundo.

La impresión de ruptura con una base importante del electorado del oficialismo se hizo más patente con la reciente aparición de un nuevo partido, Vox, que agrupa a víctimas del terrorismo y familiares. Entre ellos, se destacó la adhesión del exmilitante del PP, José Antonio Ortega Lara, que en la década de los 90 pasó 532 días secuestrado por ETA cuando era funcionario de prisiones.

Todo ello abrió la incógnita de una posible escisión en un partido que integra desde un sector de la extrema derecha hasta un sector centrista, liberal en lo económico y progresista en determinadas cuestiones sociales.

La situación para Rajoy, que desde 2011 posee mayoría absoluta en el Congreso pero aun así vio su imagen debilitada, podría complicarse todavía más tras los comicios de mayo para el Parlamento Europeo. Las últimas encuestas registraron un importante descenso en la intención de voto del PP, superado por su tradicional oposición, el PSOE. El desgaste generado por la gestión de la crisis y polémicas como la reciente reforma de la ley del aborto, contribuyeron a la caída.

"Las grietas son muy importantes y llegan en un momento difícil para España. Rajoy tiene que hacer algo cuanto antes", citó El País a un veterano del partido.

Agencias EFE y DPA,


y Ámbito Financiero

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