Carámbula tenía 15 años cuando formó con otros amigos The Crazy Clown Jazz Band, un grupo amateur. A los 18 entró como guitarrista en la Chicago Stompers, que hacía la cortina musical de "Telecataplum". Pronto los componentes de este grupo - Enrique Almada, Ricardo Espalter, Eduardo D'Angelo, Raimundo Soto, Andrés Redondo, Henny Trayles, Gabriela Acher y Julio Frade- advirtieron su gracia y lo integraron como figura joven del grupo. Su primer personaje exitoso fue como "el negrito" del skecht "La familia" (Trayles encarnaba a su madre). Poco después, "Telecataplum" se trasladó a Buenos Aires.
Con el grupo hizo "Jaujarana", "Hupumorpo", "Comicolor", "Zapping", "Hiperhumor" y otros programas memorables. Y jugándose como animador en ambas orillas, "Supershow infantil", "El club de Anteojito", "Atrévase a soñar","Amo a Berugo", "Todo al 9", "El planeta de Berugo", "Jugar con Berugo", etc.,, incluso "El nieto de don Mateo", sin decir jamás una palabrota.
Desde 1970 hizo también teatro infantil, en creaciones de Hugo Midón como el espantapájaros de "La vuelta manzana" y el Fideo Fino de "Cantando sobre la mesa". Hizo también teatro de revistas, con Adriana Aguirre en el Cómico (hoy Lola Membrives) y con Zulma Faiad en "Zulma tiene un Berugo redondo", manteniendo siempre cierto aire de fresca inocencia. "Las mujeres me quieren porque soy un pícaro respetuoso", explicaba. El cine lo requirió en diez ocasiones. Fue un ángel protector junto a sus maestros uruguayos en el western cómico "Los irrompibles", partícipe en los films de Brigada explosiva y Bañeros locos, etc. Menos recordados, sus papeles en "Cantaniño cuenta un cuento" y en el único drama donde aparece, "Señora de nadie", de María Luisa Bemberg.
Otra faceta de artista serio: su disco "Solo de guitarra", grabado en 1976, donde interpretó temas de Arolas, Baden Powell y Yupanqui, y rindió homenaje a Piazzolla con un tema de su autoría, "Piazzollex". Pero el público prefirió aplaudirlo por su imitación de Toquinho (Enrique Almada lo acompañaba como Vinicius) y, sobre todo, por los versos forzosamente truncos del payador Gabino. Esos versos ya forman parte del refranero popular, y más aún el latiguillo "Alcoyana, alcoyana" que inventó en un programa de entretenimientos para señalar alguna coincidencia.
Lo suceden tres hijos: Gabriel y Joaquín, músicos, y María, actriz. Lo recuerda un público inmenso, para quien vale mucho este retrato que le dedicó su amigo Jorge Denevi: "Nunca vi un tipo que fuera tan igual, en la pantalla y en la vida. Era la misma persona".
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