24 de diciembre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

La Fed cumplió 100 años, pero lo que nos interesa es saber cómo comenzará el año 101. ¿Se abocará a producir el segundo recorte del QE3 en su próxima reunión de enero? ¿De qué depende? Intercambiamos opiniones con nuestro experto, el veterano Gordon Gekko, antes de que se escabulla hacia los festejos de la Navidad.

Periodista: La Fed cumple 100 años de existencia. El tiempo no pasa en vano. Uno compara la ejecución del "tapering" en EE.UU. con las peripecias del Banco del Pueblo de China, que trata de poner bajo control al sistema financiero en las sombras en su país, y son el día y la noche. En China las tasas de interés se disparan sin preaviso y sin que el banco central lo anticipe. En EE.UU., la Fed operó sin trauma y sin necesidad de anestesia...

Gordon Gekko: Las comparaciones son odiosas. Muchas veces son injustas. La Fed se tomó su tiempo y probó la temperatura del agua antes de zambullirse. Acertó. Pero tuvo su dosis previa de contratiempos, sobre todo, en mayo y junio.

P.: Nos sacamos un peso de encima, ¿o me equivoco? Se comprobó que tocar el QE3, el programa de compra de bonos de la Fed, era posible sin arriesgar el fin del mundo.

G.G.:
Después de siete meses de aclimatación, sí. Empezamos bien, pero la película recién comienza. Y lo que nos interesa es el desenlace.

P.: La Fed irá paso a paso...

G.G.: Es lo más lógico.

P.: El banco central vuelve a reunirse a fines de enero. ¿Tenemos otro ticket en el bolsillo con una segunda reducción de 10 mil millones de dólares en el tamaño del QE3?

G.G.:
¿Tenemos la reserva hecha? Sí. Pero hay que ver cómo llegamos a la reunión.

P.: Los números de la economía siguen fluyendo muy alentadores. Hasta el FMI se contagió del entusiasmo. Y vaticina un aumento de un punto completo en el crecimiento del PBI del año próximo. Habla del 2,6% que puede no parecer gran cosa pero corta una racha de sucesivas revisiones bajistas.

G.G.:
Los indicadores líderes también arrojan buenos presagios. Y el consumo, lo mismo, aunque lo hace a costa de una menor tasa de ahorro personal y en el marco de un aumento moderado del ingreso disponible.

P.: ¿De alguna manera se percibe el efecto riqueza, mayores precios de los activos financieros y la recuperación de los bienes raíces?

G.G.:
Pienso que sí.

P.: Será difícil que el rumbo se tuerza en enero.

G.G.: No se olvide que la economía acumuló grandes inventarios en el tercer trimestre y que, en octubre, volvió a acrecentarlos.

P.: Señal de una demanda más firme.

G.G.:
Pero un error de estimación, en estas condiciones, puede pagarse caro. No digo que ocurra, digo que si sucede, no será tan difícil torcer el rumbo.

P.: Mucho dependerá de la temporada de ventas navideñas.

G.G.:
Como siempre. La visión es constructiva. Se nota un repunte de la confianza del consumidor después de la incertidumbre fugaz que generó el cierre de Gobierno. La temporada debería funcionar bien, pero el punto es que lo haga con la pujanza suficiente como para mantener en línea los inventarios.

P.: Supongamos que así fuera, ¿el segundo retoque del QE3 es número puesto en enero?

G.G.:
Mire, la economía importa. En especial, las condiciones laborales. Pero quizás, hoy por hoy, el flanco más delicado sea la estabilidad financiera, la capacidad de absorción del mercado de renta fija.

P.: La tasa de diez años respondió al inicio del tapering sin perder los estribos. No hubo histeria. Subió muy levemente, pero se mantiene debajo del 3%, su techo de septiembre.

G.G.:
Todo marcha sobre rieles. Pero si la tasa trepase por encima del 3% (que sería un ascenso de apenas 7 puntos base, es decir, nada) ya estaríamos algo más incómodos. Y es más que probable que la Fed tenga que decidir el segundo paso del tapering, dentro de un mes, con la tasa larga por encima del 3%. Allí van a surgir las dudas.

P.: De momento, todo bien. Pero podría complicarse.

G.G.: Bastaría con que las tasas se desbordasen un poco, aunque fuese puro ruido circunstancial, para meter cizaña. Con una economía que gane firmeza, sería natural. La Fed habla de dedicarse todo un año antes de extinguir el QE3 por completo. Sabe que en algún momento tendrá que apretar el botón de pausa.

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