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Diego Rivera era “un genio sádico y machista”
Frida Kahlo y Diego Rivera en una de las fotografías más difundidas de la conflictiva pareja de artistas.
La Asociación Regiomontana de Psicoanálisis (ARP), con sede en la ciudad de Monterrey, capital del estado de Nuevo León, publicó un artículo en su página web oficial en el cual descubre el "lado oscuro" del famoso muralista, el máximo exponente de la corriente nacionalista en la pintura.
Rivera, que con David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco formó la "triada" de los más grandes muralistas mexicanos que revolucionaron el arte pictórico de la primera mitad del siglo pasado, mostraba "una atención sádica muy primitiva que hacía sufrir a la mujer". "Todas las que fueron sus amantes pasaron por esa etapa de sadismo", señalaron los especialistas en psicoanálisis. "Cuanto más amaba a una mujer más quería lastimarla. Frida Kahlo sólo fue la víctima más evidente de esa repugnante característica", según el artículo. Infiel por naturaleza, Diego engañó a Frida con su propia hermana y fue amante de las mujeres más bellas de su época, quienes posaron para él, incluida la famosa pintora y activista italiana Tina Modotti. "Diego está más allá de toda relación personal limitada y precisa. No tiene amigos sino aliados. Es muy afectuoso, pero nunca se entrega", señala el estudio. Expone que Rivera "era extraordinariamente emotivo, se enamoraba con supuesta pasión eminentemente sexual y una vez que obtenía lo deseado pasaba a otra mujer, conservando a la primera en calidad de compañera".
El texto cita el "affaire" de una década que mantuvo con la pintora rusa Angelina Beloff, que inspiró la famosa novela "Querido Diego, te abraza Quiela", de la laureada periodista Elena Poniatowska. El pintor tuvo un hijo con Beloff que murió en 1918.
Temperamento
El fallecimiento del pequeño "no alteró en mucho las emociones del pintor", que "nunca se lamentó de haberlo perdido", recuerda. Poniatowska relata que Angelina viajó en una ocasión a México para asistir a una función en el Teatro de Bellas Artes y pasó frente a Diego, quien nunca la saludó o quizá ni siquiera la reconoció. También tuvo una hija fuera de matrimonio, Marika Rivera, en 1919, resultado de su amorío con otra rusa llamada Marievna Stebelska, otra pintora radicada en París, como Angelina Beloff, pero nunca la reconoció.
Frida Kalho, un ícono del feminismo internacional, era de una personalidad compleja, pues llegó a reconocer en algunas de sus cartas que Diego le era infiel, entre otras con su hermana, pero decía que ninguna le cocinaba como ella. Ella misma tuvo una relación romántica con el famoso revolucionario ruso León Trotsky, a quien hospedó en su casa durante su breve exilio en México, donde fue asesinado en agosto de 1940 por el espía español Ramón Mercader. Ambos publicitaron su tórrido idilio en cartas y diarios publicados en diversos libros. "No me aterra el dolor y lo sabes, es casi una condición inmanente a mi ser, aunque sí te confieso que sufrí, y sufrí mucho, la vez, todas las veces que me pusiste el cuerno (...) no sólo con mi hermana sino con otras tantas mujeres ¨Cómo cayeron en tus enredos?", escribió Frida alguna vez a Diego.
La propia Frida, cuyas obras actualmente se cotizan a niveles récord en las subastas de arte latinoamericano, tuvo también sus vínculos extramaritales con personajes como la cantante costarricense Chavela Vargas y con el escultor japonés Isami Noguchi y el "marchand d'art" alemán Heinz Berggruen. Diego Rivera solía ser un personaje excéntrico que, entre otras cosas, presumía de haber comido carne humana y decía que tenía buen sabor, pero pocos lo tomaban en serio.


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